
Proseguimos incansables nuestro recorrido por la ciudad en este apartado dedicado a las visitas donde comenzaremos por el Monte del Templo, también conocido como el Monte Moria, un lugar sagrado para los musulmanes y los judíos. Es una colina natural que se usó como soporte para la construcción del inmenso Templo Judío en los lejanos tiempos de la Biblia y que a día de hoy los judíos continúan rezando cara al monte.
Según el Corán, el libro sagrado de los musulmanes, fue desde una gran piedra de color negro que estaba situada en esta zona, donde el profeta Mahoma subió a los cielos después de su viaje nocturno desde la Meca. Este monte también aparece en la Biblia como el lugar en el que Abraham ofreció a Isaac, su hijo, en sacrificio.

Vista aérea de lo que fue el emplazamiento del Templo Judío
Cuando llegó el Islam en el siglo VII, se levantó la Cúpula de la Roca, una increíble cúpula octogonal dorada que se construyó sobre una gran roca negra. Este precioso edificio con su dorada cúpula es uno de los lugares más destacados de la Ciudad Vieja y una de las zonas que cualquier turista no debe dejar de visitar.
En el Monte del Templo podremos ver también la Mezquita de Al Aqsa, la más antigua de Israel y lugar donde oran los musulmanes. Posee una cúpula dorada construida en el siglo XI y sólo la Puerta de Al-Mughradia, una de las diez con las que cuenta este lugar, permite la entrada a todo aquel que no vaya a rezar. La única pega de este lugar es que solo dejan acceder a musulmanes.

La arquitectura de Jerusalén es realmente impresionante
En esta misma zona del Monte del Templo se encuentra el Muro Occidental, que así por ese nombre podría no ser demasiado conocido, pero seguro que si digo que se le conoce como Muro de las Lamentaciones será más fácil reconocerlo. Este es el lugar donde acuden a rezar los judíos y a lamentar la destrucción del templo, un templo que fue construido por Salomón y posteriormente destruido por los babilonios y los restos que podemos admirar actualmente son los del templo que construyó Herodes en el 30 DC.
Desde la destrucción del segundo templo por los romanos en el año 70 DC. las ruinas del muro han sido el lugar de oración más sagrado de los judíos que viajan hasta aquí desde todos los rincones de la tierra para rezar, meditar o colocar notas con esperanzas, sueños y mensajes de buena voluntad.
Todos los visitantes son bienvenidos siempre que muestren respeto y cumplan con unas normas de comportamiento. Nosotros nos quedamos en esta zona y en breve comenzaremos otro post más de este apartado dedicado a las visitas.


