
En el año 1649, Oliver Cromwell toma la ciudad y se adueña de los mejores territorios para después distribuirlos entre sus tropas. Posteriormente en 1690 Irlanda volvía a formar parte del equipo perdedor en la Batalla de Boyne donde Guillermo de Orange derrotó a Jacobo II, quien huyó buscando refugio seguro y lo que ocasionó que sus seguidores se vieran excluidos del Parlamento y de los derechos fundamentales por las casi inquisidoras leyes penales anticatólicas.
Comenzaba el periodo dominante de los protestantes quienes llevaron a la ciudad a un más que próspero siglo XVIII, convirtiendo a la ciudad en la segunda más importante del Imperio Británico después de Londres y la quinta ciudad más grande de Europa.

Retrato de Oliver Cromwell
Los nuevos ricos abandonaron los alrededores del Dublín medieval estableciéndose en el norte, con plazas majestuosas rodeadas de increíbles mansiones de estilo georgiano, haciendo una gran urbanización, dejando atrás a una zona de Dublín pobre que estaba formada por grandes grupos de católicos quienes prosperaron muy rápidamente en el norte persiguiendo a los ricos que antes se habían marchado.
A mediados de 1700, James Fitzgerald, Conde de Kildare, comenzó la construcción de Leinster House al sur del río Liffey, quien fue criticado por trasladar desde el centro a una zona inhabitada, Fitzgerald respondió: “Donde vaya yo la sociedad me seguirá”. Y así fue, hoy en día el Leinster House es la sede del Parlamento Irlandés, en el centro del Dublín moderno.

Leinster House en la actualidad
Toda época buena va seguida de una mala y aquí no era menos, todo el esplendor georgiano del siglo XVIII fue sucedido por más de cien años de problemas. Antes del fin de siglo los problemas ya habían comenzado con la abortada invasión de los franceses y la rebelión de Lord Edward Fitzgerald en 1798. Y en 1803 se produjo otra revuelta concebida por Robert Emmet, quien fue ajusticiado, convirtiéndole en un mártir de la lucha contra Gran Bretaña.
La ley de la Unión se aprobó el 1 de enero de 1801 con la que se creaba el Reino Unido de Gran Bretaña e Irlanda y terminaba con el Parlamento Irlandés cuyos miembros tuvieron que trasladarse al Parlamento Británico en Westminster.
Nosotros continuaremos conociendo más sobre la historia de Dublín en los siguientes post, una historia que ha estado marcada por constantes luchas, pero que poco a poco han ido forjando lo que es hoy en día este precioso país.


