
Poco tiempo ha transcurrido desde que dejamos nuestro último destino hasta que nos embarcamos en un viaje nuevo, pero así es la vida del viajero, con poco tiempo para estar demasiado tiempo en un mismo lugar. En esta ocasión seguimos en Europa y nos vamos un poco más al norte a una ciudad conocida como “La dama roja del Báltico” o incluso “La vieja del Báltico”. Estamos en Tallin, la capital de Estonia, así que vamos a buscar entre sus buenos hoteles y a comenzar nuestra nueva andadura.
Pueblos eslavos y escandinavos llegaron a estos territorios allá por los siglos VIII y XI, aunque la mayor influencia llegó en el siglo XII con los germanos, quienes convirtieron y conquistaron toda la región estableciendo la Orden de los Caballeros de la Espada, orden que sería posteriormente sometida a la Orden Teutónica, que gobernaría durante el siglo XIII la parte este del Báltico.

La ciudad conserva un importante legado histórico
En el siglo XVI el poderío sueco aumentó en Estonia y la reforma afectó considerablemente al país quien se consideró como protestante en el siglo XVII y posteriormente en el siglo XVIII, bajo el reinado de Pedro el Grande, el Imperio Ruso se apoderó de Estonia. Esto no hizo más que aumentar aún más el sentimiento nacionalista estonio pues no querían ni el gobierno represivo que tenía Moscú ni los severos controles económicos de los terratenientes germánicos.
El sentimiento nacionalista llegó a su punto álgido en 1918, año en el que el país declaraba la independencia después de que los soviéticos abandonasen la región del Báltico aunque después de la rendición alemana, los bolcheviques intentaron apoderarse de nuevo de los estados bálticos pero con un éxito nulo.
Durante la Segunda Guerra Mundial, el este de Europa se dividió en dos zonas, quedando los estados bálticos del lado de Rusia. Y durante la época de Stalin se nacionalizó la agricultura y la industria impulsando el nivel de vida en Estonia, pero comenzaron a aparecer problemas sociales gracias a la inmigración rusa y las disputas por los puestos de trabajo en las industrias.

Estonia es una de las grandes desconocidas de Europa
Ya en la década de los 80, los estudiantes se levantaron contra el régimen soviético y surgió un sentimiento nacional más fuerte creándose un frente popular estonio que pedía autonomía, democracia y una drástica reducción de la inmigración y no fue hasta la llegada de la Perestroika cuando los estonios consiguieron sus objetivos.
Llegamos a la primera parada de este apartado con el que inauguramos nuestro nuevo destino, Tallin. En el siguiente post continuaremos conociendo más sobre la historia de la ciudad y cómo es actualmente.


