
Llegamos al tercer apartado de nuestro destino y aquí vamos a hacer otro de nuestros particulares viajes para conocer lo que no debemos dejar de probar cuando nos sentemos a la mesa en cualquiera de sus restaurantes dado que Salzburgo tiene mucho que ofrecer a todo quien la visita como por ejemplo disfrutar de una abundante comida medieval en una bodega milenaria o dejarse mimar en un refinado restaurante de la ciudad con vistas al río Salzach o a la fortaleza en un ambiente agradable son algunas de las propuestas que podemos llevar a cabo en la ciudad.
Destaca la sopa de hígado con sémola, el clásico caldo de carne con fideos, la sopa de carne o el strudel o sopa de ajo además de las nuevas creaciones hechas con diferentes hierbas y hasta con cerveza. Hasta ahí podemos tener una pequeña referencia en cuanto a los entrantes.

La carne es muy apreciada en la cocina local
En los primeros platos destaca la crema de vacuno, el gulash de ternera, el escalope de cerdo, el asado de cerdo con crujiente y ensalada de col blanca, carne cocida con crema de espinaca y salsa de cebollino o salsa de pan con rábano picante y patatas fritas, pollo con ensalada o relleno de carne.
También destaca el ganso asado tradicional acompañado de col roja, salchichas picantes con patatas y chucrut al vapor y manzana, croquetas de fruta o pescado, algo también muy demandado en los restaurantes de la ciudad, donde destaca el pescado azul, característico de sus ríos y lagos.
En cuanto a los postres nos podemos encontrar con el bizcocho vienés, tortilla dorada, la torta Sacher de chocolate o comúnmente llamada “Mohr im Hend”, soufflé de nuez servida con salsa de chocolate o el postre estrella especial para los glotones más sibaritas, el “Salzburger Nockerl”, una auténtica delicia formada por tres o cuatro pequeñas montañas de soufflé de nuez, espolvoreado con azúcar glass y servido en una pequeña bandeja de plata.

El tradicional Salzburger Nockerl
Y en cuanto a la bebida es muy recomendable probar su cerveza tradicional en sus cervecerías donde destacan las más antiguas que datan de 1492. También podemos pedir agua mineral del valle de Gastein, con un color ligeramente rojizo o alguno de los vinos de los viñedos nacionales y para terminar un pequeño vaso de Schnapps, algo que nadie debe dejar de probar.
Con esto llegamos al final de este pequeño apartado dedicado a las comidas en Salzburgo, que ha ido acorde con el tamaño de la ciudad, pero no por ello deja de tener una rica y variada gastronomía que seguro gustará a más de uno.


