
Para relajarnos en nuestra vuelta a Londres vamos a ir hasta el cine BFI Imax, un cine que cuenta con la pantalla más grande de todo el Reino Unido y con una de las tecnologías más punteras del mundo para que el espectador se sumerja totalmente en la película.
El mismo edificio es una construcción muy famosa en la ciudad gracias a su diseño cilíndrico de cristal. Y cuando uno está dentro parece que está en otro mundo, dado que el bullicio y el ruido de la ciudad desaparecen por completo y la atmósfera es totalmente diferente. Este cine cuenta con una pantalla plana equivalente a nada menos que 5 autobuses de dos alturas y un sistema de audio capaz de llegar hasta los 11.600 watios de puro sonido digital.

El original cine Imax por fuera
Este auditorio tiene capacidad para casi 500 personas y todos los asientos tienen un ángulo de visión total, para no perderse absolutamente nada de la película. Así que esta puede ser una buena manera de descansar divirtiéndose.
Ahora nos vamos al Britan at War, a vivir la experiencia de Inglaterra en la Guerra. Una aventura que nos llevará al interior de la vida de los ingleses durante la contienda de la Segunda Guerra Mundial. Podremos vivir cómo fue la virulencia de los bombardeos que destruyeron gran parte de la ciudad durante la guerra y que quitaron la vida a miles de personas.
Es una fiel reconstrucción que ha sido posible gracias a un gran abanico de efectos especiales y donde se reproducen los lugares y sonidos tal cual eran en su época. Además aprenderemos cómo cubrirnos de un ataque aéreo durante un bombardeo y a manejar diferentes artefactos en una visita muy educativa en la que aprenderemos más sobre lo que fue la Segunda guerra Mundial.

Aspecto del HMS Belfast
Y para terminar este post nos vamos a conocer el HMS Belfast, un barco construido en 1938 que fue una de las piezas fundamentales en la guerra, sobre todo en la batalla del Cabo Norte y la de Normandía. Al finalizar la contienda se usó para las Naciones Unidas y sirviendo a la Marina Real Británica.
Hoy en día este barco es un vivo monumento a todas las batallas navales de la Segunda Guerra Mundial. En 1971 fue declarado como museo flotante y desde ese mismo año se encuentra abierto al público.
Nosotros nos quedamos en el Belfast disfrutando de toda la historia de este navío y posteriormente continuaremos con más rincones especiales de esta apasionante ciudad.


