
Un día más y una nueva entrega de nuestro recorrido por la ciudad de México D.F. donde comenzaremos por el Museo Nacional de Antropología, el mejor museo de la ciudad y uno de los mejores en su género de todo el mundo. Se encuentra en el casi omnipresente bosque de Chapultepec y en su interior se esconde una colección realmente espectacular que no debemos dejar de visitar, al menos en una ocasión.
Es una colección muy bien distribuida y está dedicada principalmente a las culturas que contribuyeron a la evolución de la civilización Mesoamericana: pre-clásica, tolteca, azteca, oaxaca, maya y las de la costa del golfo, el noroeste y el oeste de México.

Entrada al Museo Nacional de Antropología
Una de las más impresionantes es la del famoso calendario solar azteca así como las cabezas gigantes de Olmec, realizadas en piedra de Tabasco y una réplica de una tumba maya de la zona del Palenque. Y en la zona superior del edificio podremos encontrar diferentes salas que están dedicadas íntegramente a la vida moderna de los indígenas mexicanos.
Una curiosa actividad que podremos ver no en el museo sino en la misma entrada es una demostración de los populares “voladores”, hombres ataviados con trajes tradicionales de vivos colores que se atan una cuerda en su propio cuerpo, trepan por un poste hasta llegar arriba del todo y se lanzan al vacío y van dando vueltas en círculo hasta llegar al suelo, algo muy vistoso y que merece la pena verlo.
Nuestra siguiente parada nos lleva a Coyoacán, lo que antiguamente era una ciudad totalmente independiente del D.F. y que hoy en día se ha convertido en un suburbio de esta ciudad que va creciendo a pasos agigantados. Es la zona más antigua de la ciudad y donde Cortés lanzó su ataque contra Tenochtitlán. Aquí podremos ver hermosos edificios de los siglos XVI hasta el XIX por sus tranquilas y arboladas avenidas.

Los conocidos “voladores” mexicanos
Durante los fines de semana, sobre todo en los puestos de artesanía, los músicos y mimos que se dan cita en la Plaza Hidalgo o también en la zona del Jardín del Centenario, convierten a este lugar en una zona con un ambiente que derrocha vida y color por todas sus esquinas, haciendo de este otro apacible lugar para pasear.
Nosotros volvemos a hacer otra pequeña pausa para continuar en la siguiente entrega conociendo más lugares dignos de visitar en esta estupenda y hospitalaria ciudad.


