
Y con este vamos a finalizar el segundo apartado que ha estado dedicado a las visitas en este precioso territorio. En el anterior post fuimos conociendo los principales medios de transporte por los cuales poder movernos en esta zona y ahora vamos a conocer alguno más para que no tengamos excusa y podamos movernos libremente por toda esta zona.
Comenzamos por el ferry, donde Túnez cuenta con dos servicios. El primero conecta Sfax con las islas de Kerkennah, emplazadas a poco más de 25 kilómetros de la costa tunecina y donde podremos degustar el delicioso pulpo y ver a los pescadores de la zona y el segundo va desde Jorf hasta la isla de Djerba. Los precios son muy asequibles, así que si tenéis tiempo siempre podéis tomar uno de estos y visitar esas zonas, seguro que os llamarán mucho la atención.

Los tradicionales pescadores de las islas
Si lo que quieres es cambiar de entorno rápidamente siempre puedes tomar el avión, aunque los vuelos están bastante limitados debido a la ausencia de muchos aeropuertos en el país. Tan sólo hay tres, Djerba, Sfax y Tozeur, así que si os animáis podréis cambiar totalmente de telón de fondo en apenas una hora.
Si lo nuestro es tener los pies en tierra siempre podemos alquilar una bicicleta, algo que nos será muy fácil sobre todo en las zonas más turísticas del país. Pero cuidado si vais en verano o en invierno, porque o podéis sufrir una insolación o agarrar un buen constipado. Las mejores épocas son primavera y otoño.
Para movernos rápidamente de un lado a otro en la ciudad de Túnez otra buena opción es la de tomar el metro. Es un sistema modeno y mucho más fácil de usar que los tradicionales autobuses. El metro posee una línea principal que conecta el centro de la ciudad con los diferentes suburbios del norte.

Imagen del metro de Túnez en una de sus zonas de superficie
Y el último medio de transporte no podía ser otro que el camello. Siempre podremos realizar una excursión a lomos de este legendario animal hasta Zaafrane, a unos 12 kilómetros al suroeste de Douz, donde podremos dar un paseo de una hora de duración o para los más aventureros un viaje de ocho días hasta el oasis y vuelta. ¿Os animáis?
Pues esta ha sido la última entrega de nuestro apartado dedicado a las visitas. Ahora llega el momento de prepararse y sentarse a la mesa para degustar los platos más característicos de este importante enclave turístico del Norte de África.


