
Originariamente eran los bereberes los pobladores de Túnez, pero posteriormente fenicios, judios, romanos, vándalos y árabes fueron poblando y despoblando este lugar, quienes dejaron un legado cultural muy rico, siendo los musulmanes españoles allá por el siglo XVII y también los turcos otomanos quienes aportaron más cultura a este bonito país.
Una de las muestras más caras de la riqueza cultural tunecina es el arte, sobre todo los diferentes estilos arquitectónicos. Aquí podemos caminar entre ruinas púnicas y romanas hasta construcciones islámicas como las diferentes medinas o las curiosas estructuras originarias de los bereberes del sur.

Uno de los mosaicos más populares
La música arábica tradicional, comúnmente llamada “Malouf” es uno de los exponentes de la cultura nacional. Entre los principales estilos se encuentra la nouba, la más antigua de todas, que proviene de los andaluces. También se encuentran el chghoul y el bachraf, con claras reminiscencias turcas. Entre algunos de los cantantes más populares del país se encuentran Khemais Tarnane, Raoul Journou o Ali Riahi entre otros.
También la pintura juega un papel importante en la cultura nacional, sobre todo la contemporánea, que fue introducida por los franceses y que posteriormente ha ido evolucionando hasta conseguir un estilo totalmente diferente a lo que estamos acostumbrados a ver en cualquier tipo de galería europea.
Algo que nos llamará la atención es el gran número de mosaicos que posee Túnez, sobre todo en lugares donde predomina el clima templado y seco, algo que ha facilitado mucho su conservación. Aquí podemos admirar diferentes mosaicos que van del siglo II al VI.

La música tiene un lugar destacado en la cultura tunecina
Un lugar que no debemos dejar de visitar es el Museo Bardo de Túnez, donde podremos admirar infinidad de estos mosaicos tan famosos. Y si queremos conocer también la cultura local siempre podemos visitar los clásicos hamman o baños públicos, donde hombres y mujeres van a lugares separados
Y desde este lugar vamos a hacer una pequeña pausa para relajarnos y refrescarnos para posteriormente continuar nuestra ruta en este país conociendo qué y donde podemos comprar en cualquiera de sus tiendas y mercadillos, así que id preparando vuestro instinto regateador que en el próximo post nos las veremos con unos de los más pícaros mercaderes del mundo.


