
Inicio de este segundo apartado que como bien sabéis los que seguís día a día este blog, está dedicado a las visitas y a conocer todo aquello que no debemos dejar de lado en nuestro recorrido por cada destino. Hay que decir que Liubliana es muy fácil de conocer gracias a que gran parte de sus lugares más característicos están reunidos en un espacio no demasiado amplio.
Esto hace que podamos visitar todos los lugares mientras vamos paseando, algo que se hace indispensable siempre que tengamos la oportunidad de conocer este lugar. Hay que tener presente que la ciudad está dominada por el castillo, uno de los sitios de visita obligada y que nos ofrece unas vistas realmente preciosas y al que podemos acceder gracias a su funicular.

La ciudad cuenta con lugares con cierto encanto
Por la zona del casco antiguo es muy recomendable perderse en su entramado de callejuelas adoquinadas que nos transportarán hasta épocas pasadas donde la ciudad bullía en su esplendor. Sus bellas plazas nos acompañarán en nuestro paseo, así como sus casas de estilos barroco y medieval, el Ayuntamiento o la preciosa y popular fuente de Robba.
Cruzando el río nos encontraremos con la imponente plaza Preseren tras haber cruzado su carismático puente Triple, donde podemos ver la iglesia de la Anunciación y diferentes edificios representativos de la corriente Art Nouveau entre otros.
También tendremos la posibilidad de acudir a sus variados museos y galerías, donde destaca la Galería Nacional, sus puentes, la plaza del Congreso o también el edificio de la Ópera, uno de los más conocidos de esta bonita ciudad centroeuropea.

Fachada de la Galería Nacional
Una vez conocidos algunos de sus lugares más emblemáticos se encuentra el Castillo de Liubliana, lugar que fue construido en el siglo IX para convertirse en la residencia de la familia Spannheim, la familia gobernante de esta región y posteriormente, en el siglo XIV, los Habsburgo se hicieron con el castillo a modo de herencia.
El duque Federico III de Habsburgo ordenó ampliar el castillo y se construyeron unas grandes murallas y torres, creando también un puente levadizo que servía como entrada protectora entre otras edificaciones que convirtieron a este lugar en uno de los más populares de lo que es el país hoy en día.
Vamos a quedarnos en esta zona para admirar su majestuosidad y reponer fuerzas para continuar con nuestro segundo apartado dedicado a las visitas en la conocida como ciudad del dragón.


