
Además de todos los museos, galerías y diferentes edificios que llevamos conocidos en esta fantástica ciudad, aún quiero recomendaros alguno más sin extenderme demasiado, porque creo que con todas las entregas de este segundo post, tendréis una idea ligeramente clara de la gran cantidad de cosas que podéis descubrir aquí en esta ciudad que, sin duda, no os dejará para nada indiferentes.
Comenzamos este penúltimo post por el Museo Nacional del Bargello, un austero palacio que data del siglo XIII y que antaño estaba vinculado a los poderes públicos locales. Hoy en día acoge diversas colecciones artísticas de gran interés.

Interior del Museo Nacional del Bargello
Entre sus obras se encuentran esculturas de artistas como Miguel Ángel, Benvenuto Cellini y Donatello entre otros. También encontraremos la obra de diferentes artistas de la popular familia della Robbia donde destacan sobre todo, Luca, Giovanni y Andrea, lo que puede darnos una idea de lo precioso que puede ser, artisticamente hablando, este museo, y mucho más si le añadimos que aquí podemos encontrarnos con diferentes salas muy interesantes que están dedicadas al arte islámico, marfiles, armería, etc.
Otro de los museos destacables de Florencia es el Museo Arqueológico, que cuenta con una buena variedad de objetos de la época etrusca, antigüedades griegas y romanas, pero la obra más visitada y quizá de más valor es la Quimera de Arezzo, una preciosa obra de arte etrusca.
Entre otros rincones dignos de mención en esta ciudad también se encuentra la Casa Buonarroti, donde se encuentran diferentes recuerdos de la familia de Miguel Ángel y alguna otra de sus obras o la Casa di Dante, aunque realmente nadie puede asegurar que aquí viviera Dante, pero sí en su entorno. Podremos ver también diferentes recuerdos del artista y varias evocaciones de su obra.

Pabellon etrusco del museo arqueológico
En la visita no podía faltar nuestro paso por el Ponte Vecchio, uno de los símbolos de la ciudad. Está justo al lado de donde antaño se encontrase el antiguo puente romano. El actual data del siglo XIV y en el pasado sus pórticos fueron ocupados por curtidores y carnicerías, quienes aprovechaban la cercanía de las aguas para realizar sus tareas, pero sólo duró hasta el siglo XVI, tras la orden del duque de Toscana de retirar las actividades a otro lugar dado que era un paseo por donde iba la noble familia y olía mal.
Y ahora si, encaramos ya la recta final de este extenso recorrido que nos ha llevado por casi todo lo más importante de la ciudad. En el siguiente post terminaremos y nos prepararemos para conocer la gastronomía local.


