
Comenzamos este segundo apartado que estará dedicado, como muchos de vosotros sabréis, a las visitas a los mejores lugares con los que cuenta esta ciudad. Y lo vamos a hacer por uno de sus barrios más característicos y queridos, el barrio del casco viejo de Gijón, popularmente conocido como Cimadevilla.
Este fue el primer barrio de la ciudad, de tradición pesquera por excelencia, hoy en día esconde rincones agradables y tranquilos donde poder degustar una botella de buena sidra, comer y sobre todo pasear por esas estrellas callejuelas que evocan historia y donde podremos ver antiguas casas, algunas de ellas remodeladas y otras no, que conforman un verdadero mosaico arquitectónico.

Vista parcial del barrio de Cimadevilla
En la zona alta de la península donde se encuentra este tradicional barrio gijonés se encuentra una atalaya natural conocida como el cerro de Santa Catalina, desde donde podremos observar gran parte del litoral de este concejo, con las diferentes zonas de esta ciudad, sus playas y el importante puerto de El Musel entre otros muchos lugares.
En la zona baja de Cimadevilla podremos encontrarnos con los restos de la muralla romana, la cual fue construida ya cuando Gijón era un asentamiento en firme allá por el siglo III o inicios del IV, no se sabe con exactitud, pero fue una época en la que se erigieron otros recintos amurallados en toda Hispania.
Estas defensas llegaron a tener una longitud de aproximadamente un kilómetro e iban desde donde se encuentra actualmente la iglesia de San Pedro, en el extremo oeste de la playa de San Lorenzo, hasta las cercanías de lo que hoy es el muelle.

Interior de las termas romanas
Otro de los lugares que han quedado como legado de los romanos son las Termas que datan del siglo II, unos baños públicos que dejaron de usarse hacia el siglo IV. Hoy podemos visitar este lugar y conocer de primera mano cómo se tomaban los baños por aquella época y ver algunos de los útiles para ello así como diferentes estancias que componen este lugar.
Y desde este lugar ubicado frente a las aguas del bravo mar Cantábrico y frente a la playa urbana de San Lorenzo, llegamos al final de esta primera entrega dedicada a las visitas en la ciudad.


