
Otro plato indiscutiblemente gijonés es el pulpo con patatines, un guiso de pulpín de pedreru (pulpo de roca) que se prepara a fuego muy lento. Tuvo una temporada en el que la gente dejó de pedirlo, pero vuelve con más fuerza y se ha convertido en una de las delicias de la gastronomía local que gusta a prácticamente todo el mundo gracias a su sabroso sabor.
De la familia del pulpo también son los calamares, que se suelen preparar, como en casi todo el norte de España, en su tinta, pero aquí se elaboran de una forma conocida como “chipirones afogaos”, dado que se preparan con la tapadera de la olla puesta, algo que les da una consistencia muy blanda y una textura agradable.
Otros dos pescados de roca, bastante más caros que el resto, pero tremendamente deliciosos como el tiñosu (cabracho o escorpena) y el golondru (cuco o perlón) dos delicias de las que salen elaboraciones como el tiñosu y el golondru con patates, dos platos dignos de degustación y que sorprenderá a todo comensal que se anime a probarlo.

El cabracho, feo pero sabor exquisito
Algo más veraniego es la conocida ventrisca de bonito, una elaboración que realza la parte más sabrosa del túnido y que tiene su origen en el barrio pesquero de Cimadevilla. O tan tradicional como la chopa a la sidra, algo realmente delicioso y que no debemos dejar de probar en este destino.
Pero no solo nos encontraremos con pescados y mariscos, habrá platos de cuchara como los tradicionales potes, menestras, arroces, fabes (alubias) y como no, la deliciosa carne con la que cuentan los restaurantes de la ciudad, donde destaca la carne de ternera roxa (roja) asturiana, con denominación.

La deliciosa fabada asturiana
Sus embutidos y las diferentes formas de preparar la carne, tanto guisada, estofada o incluso frita, son otros ejemplos de este delicioso ingrediente.
Y si de delicias hablamos, no debemos dejar de probar los postres tan famosos como la Charlota, una tarta elaborada con bizcochos con chocolate, cereza confitada y nata principalmente, la Tarta Gijonesa o los tradicionales frixuelos, las casadielles y el omnipresente en Asturias arroz con leche.
¿Ha sido suficiente? Seguro que más de uno se quedará sorprendido de la infinidad de platos que esta ciudad, relativamente pequeña, nos puede ofrecer.


