Sevilla, arte de España (Ib)
Escrito por: Neon
21 de Diciembre del 2009

Proseguimos con nuestro breve recorrido por la historia de esta ciudad, que fue cuna de Trajano y Adriano y donde se vivieron días de verdadero esplendor durante los siglos II, III y IV a.C. Y un siglo después, Sevilla se había convertido en la ciudad más importante de Hispania y la undécima más importante de todo el mundo.
Y ya se sabe que cuando hay riqueza, los bandidos acuden como osos a la miel y así fue, en el año 411 los vándalos silingos se aprovecharon de gran parte de la provincia Bética e Híspalis fue tomada en el año 426 por el vándalo Gunderico.

Cuadro de Gunderico, poco antes de la toma de Sevilla
Pero una de las etapas más recordadas de la ciudad fue cuando ésta estuvo bajo la dominación visigoda coincidiendo también con el reinado en Constantinopla del emperador Justiniano entre los años 527 y 565. Por su parte Sevilla conoció una sublime bonanza cultural allá por el año 589, algo que dejó una profunda huella en este lugar.
Hay que destacar que el nombre de Híspalis que le habían dado los romanos fue cambiado por Isbiliya cuando Sevilla cayó bajo la dominación islámica en el año 712 y fueron cinco los siglos los que los árabes estuvieron en la ciudad dejando un importante legado artístico, histórico y cultural principalmente.
Todo parecía ir bien para los islámicos pero con la caída del califato cordobés allá por el año 1035 se disolvió lo que hasta ahora era una unidad territorial andalusí, ocasionando el nacimiento de nuevos reinos independientes, entre los cuales se encontraba el destino que nos ocupa.

Extensión máxima del Califato de Córdoba
También es propio de destacar que durante todo el periodo de gobierno de los monarcas abbadíes, la ciudad alcanzó su máxima expansión de territorio además de cierto poder sobre las demás, convirtiéndose cada vez en una ciudad más importante en todos los sentidos.
Ante el ansia expansionista del por aquel entonces monarca de España, Alfonso VI, rey de Castilla y León, y ante el temor de que sus tropas invadiesen el territorio ocupado por las fuerzas árabes, los diferentes reyes musulmanes de Badajoz, Granada y Sevilla acordaron pedir auxilio al exterior y reunir refuerzos capaces de contener cualquier ataque por parte de los castellanos.
Y la única fuerza más cercana capaz de ayudar a los musulmanes eran los bereberes africanos almorávides, pero de ello hablaremos ya en la siguiente entrega.
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