
En esta nueva entrega del apartado de visitas comenzamos por el Palacio de Charlotenburgo, una construcción edificada principalmente como palacio de verano y que a principios del siglo XVIII se convierte en el segundo palacio más importante de la ciudad bajo el rey prusiano Federico I y su esposa la reina Sofía Carlota.
Hoy en día podemos ver sus salas históricas de principios del siglo XVIII y de principios del siglo XIX y si buscamos un poco mejor, detrás de su fachada barroca encontraremos unos preciosos jardines del más puro estilo francés e inglés que nos brindarán cierta tranquilidad y nos permitirán escapar del bullicio de la ciudad.

Entrada principal del palacio
Nuestra siguiente parada nos lleva a la catedral de Berlín, un edificio sacro de confesión protestante y se puede decir que es el espacio religioso más majestuoso de toda la ciudad. Fue construida en 1905 por orden de Guillermo II, último emperador de Alemania. En su día fue la iglesia principal del Protestantismo y también de la dinastía real de Hohenzollern. Cuenta en su haber con varias restauraciones entre las que destaca una completa reconstrucción de su interior.
La Puerta de Brandenburgo es uno de los símbolos de la ciudad, de la división y la posterior reunificación de las dos alemanias. Se encuentra muy cerca del nuevo recinto del Gobierno y podría decirse que es una de las grandes curiosidades de la capital alemana. Fue construida a finales del siglo XVIII por el arquitecto Carl Gotthard Langhans y la Cuadriga por el escultor Johann Gottfried Schadow al más puro estilo neoclásico.
Bebelplatz es una plaza que se encuentra rodeada por la Ópera estatal, la catedral de Santa Eduvigis y la Antigua Biblioteca, hoy reconvertida en facultad de derecho y que tristemente era recordada por ser el escenario de la quema de libros aquel 10 de mayo de 1933 por parte de los nacionalsocialistas donde se quemaron más de 22.000 libros.

Vista parcial de Bebelplatz
Hoy en día se recuerda con un memorial de Micha Ullman, una biblioteca vacía empotrada en el suelo y tapada con cristal estratificado. Así se simboliza el vacío intelectual que dejó el nacionalsocialismo en Alemania con la tremenda persecución de escritores, intelectuales y artistas.
Y desde este lugar volvemos a hacer otro alto en nuestro camino, para retomar fuerzas y continuar incansables el recorrido por algunos de los mejores lugares de la ciudad.


