
Llega el turno a la cultura y vamos a comenzar por el Museumsinsel o Isla de los Museos, situada en el extremo oriental de Unter den Linden y donde podremos encontrar diferentes lugares como el Pergamonmuseum, que alberga antigüedades impresionantes como el enorme altar Pergamon, el Bodemuseum o la catedral neobarroca Berliner Dom, construida entre 1893 y 1905.
También está la Alte Nationalgalerie o Galería Nacional Antigua y en su interior destaca la Galerie der Romantik, una impresionante colección de pinturas alemanas y austriacas desde la primera mitad del siglo XIX. Otro lugar indispensable es el Altes Museum que se encuentra en un más que impresionante edificio diseñado por Karl Friedrich Schinkel y abrió sus puertas allá por 1830.

Exterior del Altes Museum
En la planta principal se encuentra la colección de antigüedades y en las plantas superiores podremos ver las colecciones del Museo Egipcio, aunque ahora se encuentran en reforma, pero que es uno de los lugares que no debemos perdernos en nuestra ruta cultural en la ciudad.
El Museo Judio es nuestro siguiente lugar dedicado a la cultura, donde además conoceremos más sobre algo de historia. Es una construcción monumental de Daniel Libeskind y está dedicado a los judíos. Tiene forma de estrella de David fragmentada y es uno de los museos más visitados de Berlín.

Preciosa vista del palacio de Charlotenburgo
El Palacio Charlottenburg se construyó como residencia de verano de Sophie Charlotte, esposa del rey Federico XI y es otro de los lugares dedicados a la cultura de la ciudad. Sólo se pueden realizar visitas con guía y todos los museos y galerías que se encuentran en el palacio y sus alrededores incluyen la Colección Berggruen, la cual contiene nada menos que 100 obras del genial Picasso, así como una gran colección pictórica de diferentes artistas contemporáneos.
Y desde este precioso lugar ponemos punto y aparte a este apartado dedicado a la cultura, nosotros seguiremos incansables nuestra ruta intentando empaparnos de todo lo que esta ciudad puede ofrecernos, tanto de cultura como de otras influencias.


