
Regresamos a Caracas y recordamos que en nuestra última entrega en esta ciudad nos habíamos quedado en El Ávila, un lugar donde al caer la tarde muchos de los habitantes de la ciudad y visitantes se van hasta el pie de la montaña para relajarse unos instantes antes de volver a la rutina diaria, algo que es verdaderamente reconfortante.
En época de vacaciones o durante los fines de semana es muy común que la gente suba a los diferentes picos y pasen unos días acampados, así que nosotros también podremos hacer lo mismo si tenemos oportunidad, seguro que veremos las cosas desde otro punto de vista, especialmente la ciudad.
Si queremos subir hasta aquí, también podemos hacerlo gracias al teleférico que nos permitirá también visitar el poblado de Galipán, su merendero o sus restaurantes. Y también podremos recorrer esta zona en los diferentes vehículos rústicos o en la pequeña línea de transporte creada por los habitantes de Galipán.

Uno de los teleféricos de El Ávila
El teleférico se construyó en 1955 y solo se tardaron 6 meses en hacerlo realidad y posteriormente estuvo un tiempo de prueba hasta que el 2 de diciembre de 1956 abrió sus puertas al público con un rotundo éxito, tanto que en un solo año subieron al teleférico más de un millón de personas.
Fue cerrado en 1977 y vuelto a abrir en 1986 y ya en el año 1999 sufre una remodelación completa, aumentando el número de cabinas hasta 87, de las cuales 2 son arañas, 10 son VIP y todas cuentan con sistema automático Diesel.
Y desde este lugar que nos ofrece unas vistas verdaderamente espectaculares vamos a hacer otra pequeña pausa mientras nos quedamos disfrutando de la maravilla que se abre ante nuestros ojos.


