
Las sopas son también algo esencial en la gastronomía rusa, lo que según ellos, les prepara para abrir el estómago para recibir los platos más fuertes, dado que con los entrantes puede comer una persona tranquilamente, pero en Rusia son de buen comer.
Algunas de las sopas que más suelen consumirse son la de remolacha, la de huevo o la popular sopa conocida como “Solyanka”, elaborada con col fermentada y se acompaña de aceitunas, rodajas de limón y nata ácida, lo que le otorga un sabor verdaderamente especial y al que muchos no estamos acostumbrados.

La popular sopa Solyanka
En cuanto a platos fuertes podemos destacar uno de los más conocidos, la ternera “Strogonoff”, un plato muy conocido tanto en Rusia como fuera de sus fronteras y consiste en carne de ternera deshuesada que se fríe y se acompaña de una salsa hecha de harina, mantequilla y ketchup.
Entre los pescados destaca sobre todo el prestigioso, y tan común en Rusia, caviar, donde uno de los mejores es el de Beluga, considerado junto al iraní como uno de los mejores del mundo, así que si tenéis efectivo suficiente y os gusta, podéis encontrar de las mejores marcas.
El salmón tiene también su papel principal entre los platos de la gastronomía nacional, aunque la extensa variedad de pescados que podemos encontrarnos en un restaurante nos mantendrá leyendo la carta durante un buen rato.
La fruta es indispensable en los postres y de vez en cuando es acompañada de helado pero si lo que queremos probar es un postre tradicional ruso podemos decantarnos por el tvorog, una especie de requesón verdaderamente delicioso o cualquiera de sus yogures o quesos picantes, también muy demandados.

Caviar, una verdadera delicia
Y para beber no podemos olvidarnos del vodka, lo que suele acompañar a una cena o comida, por algo es la bebida nacional rusa. Pero como muchos no estamos acostumbrados a comer con licores de tanta graduación siempre podremos optar por bebidas como la cerveza o el vino, también de buena calidad.
Y para finalizar la comida siempre es de agradecer un coñac armenio, un verdadero café ruso o incluso un té con una cucharada de mermelada de frambuesa, lo que pondrá la guinda a nuestro recorrido por la gastronomía rusa.


