
Esta cuarta y penúltima ruta es la más corta de todas pero no por ello deja de ser una verdadera delicia como todas las anteriores y que seguro que será una grata sorpresa para todos aquellos a los que os guste caminar entre la naturaleza, este es un lugar digno de ser visitado al menos en una ocasión.
Iniciamos la ruta desde el camping de Lillo y tomaremos el mismo camino que en la entrega anterior, el que nos lleva hasta el arroso Rioseco y llegando a la bifurcación tomaremos de nuevo el camino de la izquierda y volveremos a pasar por el área recreativa, la fuente de Lama y de nuevo tomaremos el camino a la izquierda llegando a la bifurcación.
Cuando lleguemos al colmenar de Cortín tomaremos el camino de la izquierda en la bifurcación, en dirección a Bárcena de la Abadía, donde tras cruzar el puente sobre el río Cúa tendremos que caminar por la carretera unos 300 metros y posteriormente girar a la derecha donde iniciaremos una subida.

Uno de los rincones que nos encontraremos en esta ruta
Aquí se encuentran los depósitos de agua de Fabero, punto que podemos tomar de referencia para saber que estamos yendo bien. Continuaremos y nuestros pasos serán acompañados por la presencia de una montaña de cuarcita y por un precipicio de unos 150 metros de altura, así que tened cuidado y sed precavidos.
Por este camino apreciaremos un gran número de vegetación y de árboles como encimas, alisos, brezos, madroños, robles o acebos entre muchos otros. Más adelante llega la zona difícil y la roca es el piso predominante en esta parte de la ruta pero no por ello debe dejar de ser algo interesante de hacer esta parte.
Aquí encontraremos la unión de los arroyos Fresnedelo y el Boubela y siguiendo el cauce del primero llegaremos hasta un puente, donde un poco más adelante nos encontraremos con una carretera y más adelante un camino que cruza el río Cúa por el Puente Lauro y tomando el camino de la derecha llegaremos de nuevo al punto de partida.


