
Gracias a un convenio secreto, en 1887, Rusia cedió a Austria-Hungría el derecho para ocupar Bosnia y Herzegovina a cambio de la neutralidad de ésta en la guerra rusa contra Turquía. Posteriormente, el Congreso de Berlín cedió Bosnia y Herzegovina a Austria Hungría de nuevo, aunque nominalmente siguieron siendo provincias otomanas y ante tal panorama Bosnia y Herzegovina intentó una resistencia armada que hizo que Viena movilizase 200.000 soldados en 1878.
La rebelión de los Jóvenes Turcos, allá por 1908, ocasionó la crisis del Imperio Otomano y el nuevo gobierno turco propuso que Bosnia y Herzegovina participase en el Parlamento de Estambul, originando y reforzando el sentimiento nacionalista, pero Austria-Hungría puso fin a la situación anexionando las dos provincias con el consentimiento de Austria-Hungría.
La Constitución de 1910 fue promulgada por el imperio para reparar las diferencias existentes entre las clases sociales y religiosas, estableciendo tres colegios electorales, ortodoxos, católico-romanos y musulmanes. El 1 de diciembre de 1915 se proclamó el reino de los serbios, croatas y eslovenos, lo que incluía a Bosnia y Herzegovina.

La guerra arrasó con muchos de los lugares de la ciudad
Y haciendo un salto cuantitativo en el tiempo, nos vamos hasta 1992, año en el que la Unión Europea y Estados Unidos, reconocieron la independencia de Bosnia y Herzegovina y se integró en la ONU. A la vez, la comunidad serbia proclamó la independencia de la República Serbia de Bosnia en las zonas que estaban bajo control serbio y la lucha se extendió por toda la región y comenzaba uno de los episodios más sangrientos de la historia de Europa.
Campos de concentración y una campaña de limpieza étnica, asesinando a habitantes de etnias rivales y cometiendo toda clase de crueldades. Pero de aquello pasó mucho tiempo y hoy en día tanto Sarajevo como todo el país miran con esperanza al futuro y desde hace años este rincón del país está poco a poco recibiendo la visita de más gente ansiosa de conocer más sobre este destino.
Y con esto finalizamos esta primera entrega de post dedicados a la historia del destino, ahora llega el momento de ponerse ropa y calzado cómodos porque nos vamos a nuestro segundo apartado, las visitas.


