
Otro producto que no podéis dejar de probar e o incluso hacer buen acopio para llevarnos a casa durante esta escapada son los chocolates. Aquí encontraréis nada menos que unas quinientas variedades de bombones y si sois verdaderamente golosos las pastelerías os ofrecerán una casi interminable lista de pasteles y barquillos, algo también muy consumido en todo el país.
Tened en cuenta que el chocolate de Bélgica siempre es negro o “noir”, nada de chocolate con leche como ocurre en Suiza o Alemania. El sabor del chocolate belga es más fuerte y penetrante y nos permitirá conocer aspectos de este chocolate que no conocíamos.
Muchas de las ciudades del país cuentan con tiendas donde únicamente venden chocolate, de miles de formas y tamaños como bombones, en tableta, figuras, huevos… de cualquier forma y clase, pero siempre negro, algo que no puede faltar, así que… daros un capricho.

¡Chocolate!
Otro producto extremadamente consumido es el queso, donde aquí tendremos más de ochenta variedades para nuestro deleite y donde destacan los Passendale, Postel, Loo, Oud-Brugge o los Wynedale entre muchos otros, todos ellos realmente exquisitos.
Volvemos a hacer otra pequeña pausa para seguir degustando estos excelentes productos que no encontraremos en ningún otro lugar, así que hay que aprovechar para degustarlos


