
Según un antiguo refrán rumano: “en la mesa del rumano el vino es el novio y la comida la novia”, lo que quiere decir que en una buena comida no puede faltar el vino, un producto que no vayáis a pensar que es de baja calidad, sino todo lo contrario y que podréis comprobarlo por vosotros mismos si tenéis la oportunidad de encontrarlos en vuestro país o yendo directamente a Rumanía.
Se consume mucho vino, sobre todo tintos y blancos, procedentes de diferentes viñas como Murfatlar, Cotnari, Jidve, Dealu Mare, Odobesti o Valea Calugareasca, las zonas productoras de los mejores caldos de este país del este.
A pesar de no ser un vino muy extendido por todo el mundo, Rumanía cuenta con algunas variedades autóctonas con un gran valor, como puede ser el Cotnari, cuyo origen radica en Moldavia y donde según dice la leyenda, el viñedo fue creado por Esteban el Grande, uno de los más importantes príncipes rumanos.

De sus viñedos salen excelentes vinos
De este, destaca el Grasa de Cotnari, uno de los mejores vinos rumanos, con un color verdaderamente sorprendente, de color verdoso y que con el paso del tiempo va adquiriendo un tono mucho más fuerte, algo que no os dejará indiferentes.
Y para cerrar este apartado, y antes de traeros un par de recetas, os recomiendo la tuica, una especie de tequila que se elabora a base de ciruelas que suele ser consumido, en la mayoría de ocasiones, como aperitivo. O si lo preferís también podéis tomaros una buena cerveza rumana, otra elección excelente.


