
En la anterior entrada nos habíamos quedado en el cierre de la verja por parte de Gibraltar, algo que sin duda enfureció al Gobierno Español, pero especialmente a los miles de trabajadores españoles que trabajaban en la colonia, la cual sufriría una importante crisis económica, la cual tuvo que contrarrestarse mediante una importante inyección económica por parte de Gran Bretaña.
Dentro de lo que fueron las negociaciones para la adhesión a la Comunidad Económica Europea, tanto España como Gran Bretaña establecieron lo que se conoció como Proceso de Bruselas, con la que se comprometían a comenzar un diálogo con España sobre Gibraltar, algo que incluía el asunto de la soberanía.
La verja volvió a abrirse y las relaciones fueron mejorando aunque España no dejo de reclamar la retrocesión de Gibraltar y en 2001 ambos países anunciaban un acuerdo preliminar que incluía algo no esperado por España, una propuesta de cosoberanía.
Finalmente el acuerdo no llegó a ser firmado sobre todo porque fue rechazado frontalmente por los gibraltareños en un referéndum que convocaron las autoridades del peñón en 2002. Ya en 2005, España aceptaba la personación, a efectos de parte implicada, del gobierno gibraltareño como parte de cualquier conversación referida al futuro de la colonia y a la creación del Foro de Diálogo sobre Gibraltar.

Parte fronteriza de la conocida verja de Gibraltar
Actualmente el Gobierno español sigue reclamando la soberanía de Gibraltar aunque siempre ha sido rechazada por el Gobierno británico y los gibraltareños han defendido su autodeterminación y su desacuerdo de no reintegrarse a España.
Y para finalizar esta última parte sobre la historia y actualidad de Gibraltar hay que destacar que el Gobierno de España mantiene diferentes restricciones con este lugar, dado que el istmo jamás fue cedido por España, ni mediante el Tratado de Utrecht ni por otro acto o tratado, así como tampoco reconoce el carácter de frontera internacional del límite actual marcado por la verja ubicada en pleno istmo, a unos 800 metros al norte del peñón a lo que el Gobierno británico dice que la actuación de España va en contra de las leyes y espíritu europeo.


