
Dejamos atrás a Caldeliñas y nos vamos ahora hasta Allariz, un lugar donde su vida tuvo origen en su castro, encrucijada de caminos estratégicos y donde su nombre se remonta al siglo VI cuando la presencia de habitantes en esta zona hace que se cree la conocida como “Vila Aliaricii”.
En el siglo XI, Alfonso VI ordena levantar un castillo y sus murallas, un siglo después Alfonso VII concede a este lugar su famoso Fuero que la convierte en Villa Real. Posteriormtene Sancho IV nombra a la villa como “Llave del Reino de Galicia” mientras en extramuros continuaba creciendo una importante colonia judía.
Ya entre los siglos XVI y XVII se construyeron un buen número de casas hidalgas, se colocan los cuatro cruceros de la Villa, se funda el Pósito Agrícola y comienzan una serie de contiendas bélicas contra el país vecino, Portugal, guerras que se extenderían hasta el siglo XVIII.

Puente románico de Allariz
Ya en el XIX comienza la ocupación de las tropas napoleónicas y se continúa con la desamortización, lo que significó el desmantelamiento del castillo, con la desaparición del puente de la “Zapateiria” y con gran parte de los tramos amurallados entre otros.
Llegado 1900 la villa vuelve a vivir un esplendor, llegando a los 10.000 habitantes. El comercio era uno de sus motores principales y el lino era una de las principales ocupaciones de sus más de 50 talleres, cuya efervescencia finalizó cuando comenzó la del cuero, principal actividad económica hasta principios de los años 60.


