
Aunque la fundación de la ciudad fue en 1534, lo cierto es que la historia de Quito estaba presente bastante antes de la llegada de los españoles. Pero aquellos rastros prehispánicos fueron desapareciendo poco a poco con la llegada de los conquistadores y según dice la leyenda, Rumiñahui, uno de los guerreros indígenas que poblaban en aquella zona, ante la inminente llegada de los españoles, quemó la ciudad y destruyó los templos de los incas que allí vivían.
Incluso entre el acervo y la imaginería popular se dice que Atahualpa, importante emperador del pasado Tahuantinsuyo, del reino inca, fue ejecutado en 1533 por los españoles, aunque los incas pagaron un cuarto entero de oro y plata por su rescate.
Si nos adelantamos unos cuantos siglos en la historia de la ciudad, hasta 1912, el 28 de enero se recuerda como uno de los días más recordados de Quito, fecha en la que se arrastró por las principales calles de la ciudad el cuerpo sin vida del presidente Eloy Alfaro.

Recreación pictórica de la captura de Atahualpa
Alfaro había sido el cabecilla de lo que se conoció como Revolución Liberal, pero fue asesinado en la prisión y tras ello incinerado en el parque de El Ejido. También es muy recordado el 1 de septiembre de 1975 donde el ejército atacó la Casa Presidencial durante el gobierno del General Guillermo Rodríguez Lara.
Y apenas tres años más tarde, la ciudad fue declarada como Patrimonio Cultural de la Humanidad por la UNESCO con el objetivo de preservar tanto sus conventos coloniales, como iglesias y también el importante centro histórico.


