
Continuamos conociendo un poco más sobre la ciudad antes de meternos de lleno en nuestra segunda etapa, que como muchos de vosotros sabréis estará dedicada íntegramente a conocer los mejores rincones te esta ciudad en cuanto a visitas se refiere, pero antes hay que destacar que esta ciudad cuenta con un clima que a veces llega a ser extremo.
Muchos dicen que aquí no existen las cuatro estaciones, tan solo verano e invierno, pero esto ocurre porque la primavera y otoño son bastante breves, cada una de estas, es una prolongación prácticamente de su estación anterior así que o pasas mucho calor o te mueres de frío.
Durante los inviernos las temperaturas bajan de cero y hay bastantes nevadas y en la temporada estival el termómetro puede llegar a marcar los 40 grados con total tranquilidad. No hay mucha humedad a no ser que nos vayamos acercando al río Dambovita, lo que hará que se incremente nuestra sensación de frío o calor.

La ciudad es ideal para visitar en primavera y verano
Y antes de ir a nuestro apartado de visitas hay que recordar que Bucarest ha pasado por diferentes periodos dentro de su historia más reciente, donde algunos han sido estupendos, sobre todo en lo relacionado a la arquitectura, lo que hizo que esta ciudad se ganase el apelativo de “El pequeño París”, aunque también ha tenido periodos muy oscuros durante la época comunista y con la dictadura de Ceaucescu.
Durante el mandato del dictador la ciudad sufrió una importante reestructuración, quien tenía en mente llevar a cabo una planificación urbanística muy parecida a Pyongyang, derribando muchos de los edificios históricos de la ciudad, pero gracias a Dios esa época ya ha pasado y los bucarestinos miran al futuro de diferente forma.


