
El desayuno es, no solo para los holandeses sino para todo el mundo, la comida más importante del día y es la comida que representa menos problemas, sobre todo para los turistas, dado que incluye cualquier tipo de alimento, desde café, pan y frutas hasta cereales o los tradicionales huevos con bacon o alguna preparación de verduras.
Entre la variada oferta también encontramos el zumo de naranja, té o café y bollería, incluso desayunos a base de alimentos salados o enormes tazones de chocolate con nata batida, lo que recibe el nombre de slagroom y que es un verdadero derroche de calorías, ideal para los más golosos.
Por norma general el almuerzo suele ser bastante ligero dado que aquí, al contrario que en otros lugares, la comida principal del día es la cena. Esto está ocasionado, principalmente, porque el descanso que se tiene durante la jornada laboral se aprovecha para comer, pero en vez de hacer una parada larga se toma un bocadillo o sándwich para no perder demasiado tiempo.

Uno de los muchos eetcafé que encontraremos
Los turistas que lleguen a este destino no tendrán que hacer lo mismo y podrán visitar cualquier eetcafe para deleitarse con las diferentes elaboraciones que nos brinda la cocina holandesa como las conocidas patatas fritas con mayonesa, los sándwiches, croquetas de carne, los pannekoeken (crepes rellenos de cualquier ingrediente que elijamos), los deliciosos saucijzenbroodje (pasteles rellenos de carne) o las galletas de jengibre y chocolate entre muchas otras alternativas.
Sin duda la gastronomía holandesa resulta bastante sorprendente y en muchos casos vemos como se aleja mucho del estándar gastronómico que podemos encontrar en esta latitud de Europa, lo que hace que tenga una gran variedad respecto a sus países vecinos.


