
Dejamos las fértiles y verdes tierras del norte de España y nos vamos a embarcar en otro largo viaje. En esta ocasión nos vamos a ir de nuevo al continente americano, exactamente a Tegucigalpa, la capital de Honduras, donde en estas primeras entradas vamos a conocer un poco más sobre su historia.
Según muchos historiadores hondureños, Tegucigalpa fue fundada en 1578 como un centro minero, donde mineros españoles de Comayagua encontraron importantes yacimientos de minerales, principalmente de plata en la zona alta del este de la ciudad.
De estos depósitos de plata destacaron el de Santa Lucía, San Juancito y Valle de Ángeles entre otros, convirtiendo a este lugar en un importante asentamiento, donde no se tardo mucho en nombrarlo como centro de administración de minas y también como centro de fundición de mineral colonial.

Vista parcial de la capital hondureña
Teguycegalpa, Tagusgualpa, Teguiagalpa, Teguiagala… muchas son las posibles raíces del nombre actual de la ciudad y no hay consenso entre historiadores y estudiosos. Unos aseguran que proviene de una palabra náhuatl (lengua hablada por los indios mexicanos) que quiere decir Montaña de Plata mientras que otros aseguran que quiere decir Montaña de Dinero o Lugar donde se encuentran los hombres.
Auque no hay una gran seguridad de donde proviene este nombre, son muchos los que aseguran que Tegucigalpa tiene su origen en la civilización azteca y quiere decir La región de los cerros de los venerables ancianos.


