
Continuamos con el ocio y el entretenimiento y vamos a finalizar con el apartado de la danza y bailes. La primera de estas tres últimas se llama Bari, que viene a ser lo mismo que el Legong pero para chicos, una verdadera danza guerrera que se ejecuta por un solo bailarín, dotado de gran fuerza y concentración. Con una compleja mímica el bailarín muestra la contradicción de los sentimientos que todo buen guerrero tiene.
La siguiente la danza Kebiyar, muy artística aunque no tan arraigada como las anteriores, pero aún así muy apreciada. Es original de la zona norte de Bali y la historia, en esta ocasión, cuenta con menos peso que el propio baile, el cual goza de un estupenda coreografía. Estas que hemos conocido no son todas, pero si algunas de las más famosas, aunque tengo que decir que por todo el país hay innumerables danzas diferentes, algo que nos permitirá conocer aún más las tradiciones y cultura de cada zona que visitemos.
Dejamos las danzas de lado y nos vamos con otro de los entretenimiento, un tanto salvaje para mi gusto pero que hay que respetar las tradiciones. Se trata de las peleas de gallos, algo muy apreciado y seguido en este país y que podréis ver en muchos rincones de Bali.

Las peleas de gallos son algo muy tradicional
Esta tradición viene de una costumbre que se tenía hace tiempo donde se tenía una manía un poco macabra que consistía en echar, durante las fiestas rituales, la sangre de un gallo por todo el templo para así ahuyentar a los malos espíritus.
Hoy en día esas tradiciones han quedado atrás pero se hacen peleas de gallos, las cuales tienen una gran aceptación y son muy seguidas por todos los indonesios, aunque para celebrarlas hay que tener un permiso especial de las autoridades. Aquí se suelen hacer apuestas y se monta un gallinero, nunca mejor dicho, de impresión. Un poco salvaje pero también forma parte de la cultura de este destino, así que si queréis verlo tened en cuenta que se celebran casi todos los días en diferentes zonas.


