
Viena fue en sus orígenes un asentamiento paleolítico y posteriormente celta, pero realmente nació con los romanos, quienes le llamaron Vindobona. Hay que destacar que es una de las ciudades que más contiendas bélicas ha vivido dado que para muchos imperios Viena siempre fue una perita en dulce.
Si se busca bien, muchas de las construcciones más antiguas de esta ciudad aún tienen auténticos daños ocasionados por las bañas de cañón lanzadas por los turcos durante los diferentes asedios de 1529 y de 1683, algo que ya forma parte de la historia de este destino.
Los ataques turcos ocasionaron que aquí se abriese el primer café público de Europa, momento donde se celebró la celebración tras la primera derrota de los turcos ante las tropas que defendían la ciudad. Además durante la estancia de los turcos en aquel primer ataque, éstos se olvidaron de unos cuantos sacos de café, lo que hizo que en este lugar se sirviese una estupenda cantidad de cafés.

Vista actual de la ciudad
De esta forma los vieneses comenzaron a mezclar esta bebida con leche, lo que ocasionó el nacimiento del capuchino, a pesar de que muchos piensen que esto era cosa de los italianos. El capuchino se llamó así en honor al parecido con los hábitos de los monjes capuchinos, bebida que es conocida como “Melange”.
Y durante esta época nació el croissant, un exquisito pastel que se preparó adrede con la forma de media luna para así reírse, en cierta forma, de los turcos y que se solía comer a modo de desafío contra quienes intentaron invadir Viena en varias ocasiones.


