
Entre los muchos puntos de interés con los que cuenta Meaño destacan lugares como la capilla de la Virgen de las Angustias, ubicada en la parroquia de Xil, la iglesia de San Amaro o incluso los hórreos tradicionales gallegos. Otros estupendos ejemplos de la arquitectura tradicional son los pazos de Zárate o el de Lis, de los siglos XVI y XVII
Dejamos atrás Meaño y emprendemos camino hasta las fértiles tierras de Ribadumia, una localidad ubicada en pleno centro de la comarca del Salmés, una zona muy transitada entre la gente que va por la costa y el interior.
Es un enclave que cuenta con un estupendo clima, lo que hace que sea toda una delicia visitar esta zona prácticamente en cualquier época del año. Sus fértiles tierras son famosas en toda Galicia dado que aquí también se cultiva una variedad de uva muy especial para la producción del vino albariño.

Uno de los muchos viñedos de albariño
El nombre de esta localidad proviene del río Umia, quien abastece de agua a sus campos y forma playas fluviales de gran belleza como pueden ser las de Barrante o Ponte Arnelas entre otros, donde poder tomar el sol, pasear mientras se disfruta del entorno o se practica la pesca, algo muy común en esta zona.
Además esta localidad cuenta con un buen patrimonio artístico y arquitectónico como pueden ser la iglesia románica de Santa maría de Besomaño, la de Santa Baia o la de San Andrés. Incluso también podemos ver los tradicionales pazos gallegos como el de los Mariño, el de Pedreira o el de do Monte.


