
No se deben confundir las raciones con lo que normalmente se llaman tapas, son pequeños platillos con diferentes degustaciones que se suelen poner con cada bebida a pesar de no ser solicitado dado que es cortesía de los bares, otra de las características de la hostelería compostelana que tanto gustan a locales y visitantes.
Hay que tener en cuenta que las tapas son completamente gratuitas aunque hay algún que otro local que las cobra, aunque no suele ser normal dado que los hosteleros de esta zona son muy generosos y siempre tienen un detalle con todos sus clientes en forma de pequeñas tapas.
De la gastronomía de esta zona destacan su gran cantidad de pescados venidos directamente de los barcos de pesca que faenan por las aguas gallegas compartidas con el océano Atlántico y con el bravo mar Cantábrico. De aquí salen delicias como merluza, rodaballo, lubinas, meros, lenguados, rapes y besugos entre muchos otros.

¿Quién puede resistirse a un plato de pulpo a la gallega?
Destacan también las sardinas y jureles, los cuales van por norma general fritos aunque también podemos encontrárnoslos preparados de diferentes formas, desde pasados por la plancha o cocinados al horno e incluso encontrarlos como ingredientes de guisos como pueden ser el guiso a la gallega, caldeirada o en zarzuela.
Esto hace que sea un auténtico festival de sabores dado que además de pescado podemos encontrar patatas, judías o guisantes además de langostinos, almejas y lo que todo buen cocinero estime en agregar para dar ese sabor inconfundible que caracteriza a estas preparaciones.


