
Una de las principales fuentes de ingresos de Liverpool fue la trata de negros y se calcula que entre los años 1730 y 1770 salieron de este puerto aproximadamente unos 2000 buques negreros y que durante el espacio de once años aproximadamente, transportaron a las diferentes colonias de América a unos 305.000 esclavos, quienes fueron vendidos por unos 400 millones de francos, permitiendo que Liverpool controlase más del 40% de esclavos en el viejo continente y el 80% del Reino Unido.
Ya a principios del siglo XIX, alrededor de un 40% del comercio mundial pasaba por su puerto y a mediados de ese siglo contaba con nada menos que 25 dársenas enormes para albergar cualquier clase de buques llegados de todos los rincones del mundo.
Ya en el año 1830 Liverpool, junto a Manchester, se convertiría en una de las primeras ciudades del mundo unidas por ferrocarril dado que así lo requerían las importantes demandas de materias primas de las industrias que se encontraban en Manchester, algo que atrajo a muchos irlandeses, especialmente en la década de 1840.

Recreación de una de las imágenes de aquella época de esclavitud
Las principales importaciones de la ciudad eran un montón de productos donde destacaban algodón, azúcar, té, maderas para construcción, vinos, pelo, tintes, cuero, sebo, lino, cáñamo, aceite, granos, aguardiente, ron, café, rubia, harinas y tabaco ente otros.
Por su parte las principales exportaciones eran tejidos de algodón, cáñamo, lana, lino, hilados de lana, quincalla, aceros, cobres, bronces, seda, carbón de piedra, tabaco y productos manufacturados, reportando a la ciudad una ingente cantidad de dinero y permitiendo su crecimiento continuado.


