
Volviendo a la zona de la calle de Cimadevilla encontraremos la conocida como Calleja de los Huevos, donde si seguimos adelante llegaremos hasta la Plaza de Trascorrales, considerada como una de las más bonitas de la ciudad, así que no debéis olvidaros de llevar la cámara, sea de vídeo o de fotografía porque merece mucho la pena.
El nombre de esta plaza viene a causa de que antiguamente se unían los corrales de las antiguas casas señoriales y hasta no hace demasiado tiempo ganaderos, granjeros e incluso pescaderos, vendían sus productos. Aquí encontraremos varias estatuas que nos recuerdan este pasado del que os hablo, La lechera y su burra, El vendedor de pescado y otra es La Pescadera.
Regresamos a la Plaza de la Constitución y pasando por la calle del Peso llegaremos hasta la Plaza del Riego, donde podemos visitar una de las librerías más famosas de la ciudad, la Librería Ojanguren, la cual fue fundada en el año 1856 y donde puede presumir de haber tenido a clientes tan ilustres como el propio Leopoldo Alas Clarín.

Plaza de Trascorrales
Subiendo por la calle Ramón y Cajal llegaremos hasta el edificio contiguo de la Universidad, una construcción que invita a ser disfrutada admirando su fachada o accediendo a la misma para deambular como si fuésemos un estudiante más y donde en el patrio encontraremos la estatua del fundador, el inquisidor Valdés Salas.
Con esta entrada volvemos a hacer una pequeña pausa en nuestra escapada por esta ciudad y retomaremos energías para seguir conociendo todo lo que nos puede ofrecer la capital del Principado de Asturias.


