
Comenzamos la segunda etapa de nuestra visita a esta ciudad y como muchos de vosotros sabréis, está dedicada íntegramente a los rincones que no debemos perdernos cuando estemos en este destino tan apasionante como es Córdoba, un lugar que nunca deja indiferente a nadie y que siempre tiene algo con lo que sorprender a las decenas de miles de turistas que la visitan cada año.
Uno de los símbolos más importantes de la ciudad para el mundo es la Mezquita, uno de los monumentos más destacados de la arquitectura mundial además de ser uno de los monumentos más importantes de todo el Occidente islámico y asombrosos del mundo dado que aúna diferentes estilos arquitectónicos muy a tener en cuenta como el estilo omeya, gótico, renacentista y barroco entre otros.
Donde hoy en día se encuentra este lugar parece que antaño fue rincón de dedicación para el culto a diferentes divinidades. Durante la dominación visigoda, se construyó la basílica de San Vicente, sobre la que se construyó la primitiva mezquita. La basílica era de planta rectangular y fue compartida por cristianos y musulmanes durante un tiempo.

Impresionante vista de la Mezquita de Córdoba
Cuando la población musulmana aumentó la basílica fue adquirida por Abderramán I y destruida para la construcción definitiva de la Mezquita Alhama o principal de la ciudad y hoy en día algunos de los elementos arquitectónicos del edificio visigodo están completamente integrados en el primer tramo hecho por Abderramán I.
La Mezquita está compuesta de dos zonas diferenciadas, el patio o sahn porticado, donde se encuentra el alminar y la sala de oración o haram. En su interior encontraremos un auténtico festival de columnas y arcadas bicolores que crean un impresionante y conocido mundialmente efecto cromático.


