Cómo visitar San Pedro

La basílica tiene una longitud de 218,7 metros y su amplio interior con incrustaciones de mármol, comprende 11 capillas y 45 altares, además de una valiosa colección de obra de arte. Algunas fueron rescatadas de la primera basílica, otras encargadas a artistas del Renacimiento tardío y el Barroco, pero gran parte de la decoración se debe al trabajo de Bernini a mediados de siglo XVII. Las dos naves laterales miden 76 metros y convergen bajo la enorme cúpula Miguel Ángel. El foco central del edificio es el altar papal bajo el baldaquino de Bernini, que ocupa el espacio entre los cuatro grandes pilares que sostienen la cúpula. Desde la basílica es posible visitar las grutas, el tesoro y la sacristía de San Pedro, o bien subir a la cúpula para disfrutar de las vistas panorámicas.

Hasta hace poco se pensaba que la famosa estatua de San Pedro del siglo XIII, ubicada al final de la nave, era una obra romana tardía. Vale la pena visitarla ya que está hecha en bronce y posee una delicada aureola de filigrana.

En una capilla lateral, protegida por un cristal, encontrará la famosa escultura de mármol, Pietá, que terminó Miguel Ángel cuando sólo contaba con 25 años.

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