Cruzando el Puente Romano

El Puente Romano une el centro de Verona con la margen oriental del Río Adige. En esta zona residencial se encuentran hermosos palacios, jardines e iglesias, ofrece bellas vistas de las torres y cúpulas de la ciudad medieval.

Una de las muchas opciones es visitar el Teatro Romano, el cual al construirse en el siglo I a.C., las obras que se representaban eran dramas satíricos de autores como Terencio y Plauto. La tradición continúa con el festival anual de Shakespeare. Este teatro se encuentra junto a la orilla del río Adige, y para los espectadores romanos las visitas de la ciudad debieron resultar tan fascinantes como lo que se estaba representando en el escenario. Sin duda ésta es la razón por la que se visita hoy el teatro, ya que poco queda del escenario original, aunque las gradas están en su mayor parte intactas.

Desde el Teatro Romano se sube en teleférico, a través de los acantilados, al monasterio de la cima. Éste es ahora un Museo Arqueológico, desde cual las visitas sobre la ciudad compiten con la exposición. La primera parte del museo ofrece mosaicos restaurados; uno de ellos reproduce un combate de gladiadores como los que se celebraban en los anfiteatros de Verona. Estos violentos espectáculos, considerados una forma legítima de deshacerse de los criminales y prisioneros de guerra, llegaron a su fin a principios del siglo V, tras un decreto del emperador cristiano Honorius.

Finalmente, se recomienda también visitar una de las iglesias más antiguas de la ciudad, la iglesia de Santo Stefano. Hasta el siglo XII fue la catedral del Verona, cuando se levantó el nuevo Duomo al otro lado del río. Desde aquí se contempla un impresionante panorama del nuevo Duomo, junto con el ábside romano y el palacio del obispado. Dentro de la iglesia, la silla del obispo, los bancos y una galería con capiteles esculpidos del siglo VIII mantienen la influencia bizantina

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