Delhi, mil ciudades en una (IId)

Otro día más para continuar conociendo los mejores lugares de la ciudad y en esta ocasión le ha llegado el turno al Templo de Bahai, también conocido como el Templo del Loto, un moderno complejo que a veces es comparado con el edificio de la Ópera de Sydney dado que guardan cierto parecido con sus “pétalos”, pero éstos están construidos con mármol y se abren en nueve piscinas que simbolizan los nueve caminos espirituales de la fé Bahai y donde los fieles de cualquier religión pueden orar en sus instalaciones.

Para acceder al templo es necesario atravesar un bello y muy cuidado jardín desde donde se puede ver la majestuosidad del edificio que se levanta a una altura de 30 metros donde no se aprecia ninguna clase de soporte.

El también conocido como Templo de Loto

La ciudad del siglo XVI albergaba en su interior una fortaleza conocida como Purana Qila, que según cuenta la leyenda estaba emplazada sobre la ciudad sagrada de Indraprastha. Pero únicamente ha sobrevivido al tiempo Qila-i-Kuhna Masjid, una edificación que combina estilos arquitectónicos hindúes e islámicos.

La puerta norte conocida como Talaqi-Darwaza ha sido reconstruida y permite a los visitantes hacerse una idea del esplendor de esta antigua fortificación. Actualmente se están finalizando las obras de reconstrucción de Purana Qila, lo que convertirá a este emplazamiento en uno de los puntos turísticos más atractivos de la ciudad.

Volvemos con otra tumba, en este caso la Tumba de Safdarjang, uno de los mejores ejemplos de arquitectura funeraria mogola. Aunque no cuenta con las casi prefectas proporciones y simplicidad de la tumba de Humayun (200 años más antigua) este sepulcro se puede considerar una obra maestra mogola dentro de su estilo.

Ta tumba de Safdarjang

Y para finalizar esta etapa del recorrido nos vamos hasta Tughlaqabad  donde podremos ver inmensas y espectaculares fortificaciones donde su ciudadela, desde la cual se pueden obtener fenomenales panorámicas del sur de la ciudad, fue la capital del sultanato en el siglo XIV aunque eso queda muy lejos y los únicos seres vivos que podrán ver los visitantes son cabras, burros y algún que otro arqueólogo.

Detrás de las murallas se encuentra la tumba prohibída de Ghiyas-ud-din Tughluq, el constructor de Tughluqabad y se accede a ella mediante una calzada que anteriormente cruzaba un lago, hoy en día seco.

Volvemos a hacer un alto en el camino y nos prepararemos para el último post dedicado a las visitas en Delhi y posteriormente nos sentaremos a la mesa a degustar sus interminables delicias.

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