Explorando los cafés de Viena

El café vienes cumple diversas funciones; por ello, para poder disfrutar plenamente de esta institución, conviene saber cómo influyen en las vidas de los ciudadanos. En un café se puede leer los diarios, echar una partida de bridge o billar. En la mayoría se sirve vino, cerveza y licores. Estos establecimientos constituyen un inapreciable refugio urbano y, aunque no son exclusivos de la capital, es en ella donde se han desarrollado de forma tan singular. Viena también posee muchos cafés-konditoreien.

Existe una etiqueta, sencilla pero vigente, que se aplica a los cafés. El camarero que atiende la mesa casi siempre irá vestido de etiqueta por muy poco elegante que sea el establecimiento, el servicio siempre se acompaña con agua. Una vez que se ha pedido el consumo, se puede ocupar la mesa tanto tiempo como se quiera. Una taza de café no resulta barata, pero da derecho a quedarse una o dos horas y a leer el diario, que se encuentra a disposición del cliente.

Los cafés más grandes, como el Landtmann o el Central, suelen disponer de periódicos o revistas extranjeras.

Existen diferentes tipos de cafés:

El café Brauner, que se prepara con leche; el Melange, con leche caliente; el Kurz, uno de los más fuertes; el Obres, café con crema; Mokka, café solo, pero fuerte; Kaffeinfreier Kaffee, café descafeinado.

Cuando tenga la oportunidad de visitar Viena, no olvide visitar por lo menos uno de los cafés y degustar los propios de este lugar.

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