¿Quieres ir al paraiso? Alimenta a los monjes de Luang Prabang

Procesión de monjes

En todas las religiones o filosofías de vida existe un cielo o paraíso y las personas en la tierra debemos hacer méritos para alcanzarlo.
Una forma de conseguirlos, según los budistas, es dando de comer a los monjes en Luang Prabang, una bella ciudad, Patrimonio de la Humanidad, situada al norte de Laos. Cada mañana los monjes salen de los más de 50 templos esparcidos por la ciudad, formando una interminable hilera de color naranja. De rodillas en el suelo y sin mirarles a los ojos, los habitantes de Luang Prabang y los turistas van echando en los cestos de los monjes: arroz, chocolatinas, plátanos y dinero. Esto va a ser el alimento del monje para ese día.

Alimentando a los monjes

Sencillo, ¿no? ya tenemos el atajo al paraíso; aunque no es tan fácil como parece, ya que todo requiere un sacrificio… Olvídate de salir de juerga la noche anterior y prepárate para levantarte a las 5 de la mañana, ¡vaya madrugón!
Pero te aseguro, que con paraiso asegurado o no, la experiencia vale la pena. Así que ahí van unos consejos para que sea un día digno de tu cuaderno de bitácora:

Tuk-tuk– Contrata un tuk-tuk la noche anterior para que te recoja en tu hotel no más tarde de las 5:30 de la mañana. El conductor sabrá donde llevarte.
– Esa misma noche encarga en el hotel la comida que llevarás a los monjes. Otra opción es comprarla a vendedoras ambulantes in situ.
– Desde cualquier punto del recorrido podrás dar tus ofrendas a los monjes.
– Recuerda: por respeto a los monjes, no les mires a los ojos.
– Procura racionar los alimentos, ya que desfilan tantos monjes que te quedarás sin nada, demasiado pronto, como me pasó a mí el verano del 2006.
– Aunque no es obligatorio, yo les daba mayor ración a los monjes más pequeños.

¡No olvides tu cámara y que te diviertas!

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