Pekín, ciudad imperial (IId)

Comenzamos otra parte más de este extenso recorrido por la ciudad de Pekín. En el anterior post nos habíamos quedado en el Palacio Cultural de las Minorías Nacionales y ahora vamos a continuar con el Templo del bosquecillo de los Cipreses o también conocido como Bailin. Data del año 1347, en plena dinastía Yuán y fue uno de los templos budistas más grandes de aquella época.

Hoy en día es un templo restaurado en la época de las dinastía Ming y consta de 5 edificios. La Sala de los Reyes Celestiales, la Sala de la Perfección Alcanzada, la Sala de los Mahavira, la Sala de la Puerta de los Bodhisattvas y la Sala de Vimalakirti donde se encuentran 7 tallas de Budas de oro que datan de la época de la dinastía Ming y en una sala contigua una enorme campana de bronce de dos metros de diámetro. Este templo es famoso por conservar más de medio millón de planchas de madera con los volúmenes de Tripakata, algo así como la Biblia de los sutras budistas.

Un monje frente a las estatuas de Buda

Otro lugar para visitar es el Museo de la Capital, emplazado en un edificio construido en la época Yuán, exactamente en 1311 y que en su origen fue un recinto religioso hasta 1981, año en el que fue reconvertido a museo. Es un lugar muy sencillo y carente de ornamentos y decoración llamativa, es todo más bien espartano. Es junto al templo confuciano de Qufu el mayor del país dado que ocupa poco más de 2 hectáreas.

Vista exterior del Museo de la Capital

En su visita puede pasear por la Puerta de los Grandes Resultados (Decheng Men) por el Palacio de los Grandes Resultados (Dacheng Dian) y visitar la “breve” historia de Pekín en el propio museo donde se cuentan las seis fases de la construcción de la ciudad, desde las casi olvidadas ciudades de Yan y Ji hasta la actualidad.

Otra de las visitas imperdonables es a la Gran Muralla China a su paso por las inmediaciones de Pekín. Es un gigantesco monumento que puede verse desde la luna, tiene más de 6.000km de longitud y se levantó en un proceso que transcurrió entre el siglo V A.C hasta el siglo XVI. Fue levantada para proteger a las provincias chinas de los ataques bárbaros y como curiosidad, con la extensión de la muralla se podría unir Madrid con Moscú. Si sus ladrillos se pusieran en línea recta se podría dar la vuelta al mundo en varias ocasiones y varias dinastías tuvieron a más de un millón de chinos trabajando en esta megaconstrucción.

La Gran Muralla China

Volvemos a realizar otra pequeña parada para coger aire y continuar nuestro extenso recorrido por esta legendaria y mágica ciudad.

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