Reykjavik, ciudad caliente (I)

Continuamos nuestros viajes y en esta ocasión nos vamos a quedar por el Norte de Europa y vamos a conocer la ciudad más septentrional del mundo y capital de Islandia, Reykiavik. Ciudad que hunde sus raíces mas de 1.100 años en la historia y donde se encuentran los manuscritos que contienen las sagas y las eddas islandesas, una de las más preciosas joyas medievales de la literatura universal.

La leyenda cuenta que la ciudad fue fundada por un vikingo llamado Ingólfur Arnarson quien permitió que fueran los dioses los que decidieran el emplazamiento de su nuevo hogar, así que desde el drakkar en el que navegaba lanzó dos vigas de madera y posteriormente envió a sus esclavos a que localizasen a que parte de la costa habían llegado. Su sorpresa fue máxima cuando los esclavos volvieron y le dijeron dónde estaban las vigas de madera, Ingólfur pensó que cerca de unas fértiles tierras que había divisado desde el barco, pero no fue así sino que fueron a parar a un remoto cabo en la costa. Este lugar fue bautizado como Reykiavik, que quiere decir “bahía humeante” gracias a las fumarolas que manaban de la tierra provenientes de las bolsas geotérmicas.

Estatua de Ingólfur Arnarson

En la actualidad estas fuentes geotérmicas del subsuelo de la ciudad proporcionan prácticamente toda la calefacción y agua caliente a todas las casas de la ciudad y como único punto negativo se destaca el olor a sulfuro de hidrógeno sobre todo a la hora de ducharse.

Reykjavik en sus orígenes era un puñado de granjas hasta que la comunidad comerciante comenzó a prosperar a mediados del siglo XVIII. Se le concedió estatuto municipal y siguió creciendo hasta convertirse en centro urbano. Y no sería hasta finales de la II Guerra Mundial cuando Islandia se proclama como nación y se nombra a Reykjavik como su capital.

A día de hoy la ciudad aún conserva ese aire de provincias que siempre la caracterizó, con sus edificios bajos y casas pintadas con colores llamativos y brillantes; aunque no se lleven a engaño, la ciudad es hogar de tres de cada cinco islandeses y es el centro político, económico, social y cultural del país.

Vista de la ciudad

La ciudad está situada en la parte suroeste de la Isla, en la bahía Faxaflói y su clima es muy húmedo con vientos del Atlántico aunque la corriente del Golfo hace que las temperaturas sean más agradables de lo que uno pudiera imaginar dada la latitud de esta ciudad. Sus inviernos son largos e inhóspitos con sólo cuatro horas de luz en algunos días pero como punto positivo en este tiempo destacamos la posibilidad de ver auroras boreales.

El verano es completamente diferente, es la conocida temporada del sol de medianoche donde uno puede estar tomando el sol tranquilamente a as 12 de la noche, cosa que para los visitantes es un auténtico varapalo dado que si sumamos esto al posible hoteles baratos y encontrará precios muy pero que muy interesantes.

En el siguiente post comenzaremoz nuestro tradicional recorrido por los lugares más emblemáticos de la ciudad y que sin duda alguna, deben ser visitados

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