Sapa, el mercado de las minorías: un placer para los sentidos

Desde Hanoi, hay que calcular unos 400 km de distancia, antes de llegar a Sapa, situado en uno de los flancos del monte Fan Si Pan, a 1500 metros de altitud. Sapa recibe también el nombre de “el pueblo en la bruma”.

Para llegar a Sapa es bueno evitar la larga y dificultosa carretera, atestada por una multitud de ciclistas, ciclomotores camicaces, camiones y coches que van a toda prisa, y sin dejar de tocar el claxon. Más vale reservar un billete de tren en una agencia de Hanoi, con dirección a Lao Cai. Nuestro consejo es que toméis el tren de noche que sale de Hanoi a las 22:00 horas.

Por la mañana se llega a Lao Cai, a dos pasos de la frontera china, y al bajar del tren, lo primero que nos llama la atención es la solicitud de una masa de “guías” humanos dispuestos a conducirnos hasta Sapa.

En Sapa se dan cita las minorías étnicas. Las mujeres vestidas con sus trajes tradicionales, forman un sin fin de colores extraordinario, ocupando la calle principal hasta llegar a las puertas del mercado. Allí podemos escuchar la variedad más importante de dialectos hablados en el espacio más pequeño del país.

Toda la ciudad se convierte en un lugar de intercambio y de negocios. El mercado va más allá de los límites de la calle principal y se pierde por las escaleras cargadas de frutas, verduras, joyas, ropa y telas muy elaboradas. No podemos olvidar los nuevos productos venidos de China, que posiblemente le roban al mercado el encanto de lo tradicional. Pero, esta mezcla tan dispar de toda clase de objetos, de ruidos, dialectos, y aromas es lo que caracteriza, de una forma tan particular, este mercado único en el mundo.

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