Taj Mahal, la India. II parte

Ya os hablé anteriormente del impresionante Taj Mahal, situado en la ciudad de Agra, en la India. Paseamos por sus jardines, edificios y murallas. Hoy quiero contaros algo más sobre el edificio más conocido del complejo: el Mausoleo.

Este espectacular edificio consiste en una gran superficie dividida en multitud de salas, de las cuales la central alberga el cenotafio de Sha Jahan y Muntaz. Actualmente las tumbas reales se encuentran en un nivel inferior.

Lo más espectacular del conjunto del Taj Majal y que forma parte del mausoleo, es la cúpula de mármol blanco. Su altura es casi igual al basamento, alrededor de 35 metros y es por su forma, del denominado tipo “cebolla”.

Cúpula Mausoleo Taj Mahal

El tercio superior de la cúpula está decorado con un anillo de flores de loto en relieve, y en el remate una aguja o “finial” dorada combina tradiciones islámicas e hindúes.
Esta aguja termina en una luna creciente, motivo típico islámico, con sus extremos apuntando al cielo. Por su emplazamiento sobre la aguja, el tope de esta y los extremos de la luna combinados forman una figura de tridente, reminiscencia del símbolo tradicional hindú para la deidad Shiva.

Y en cada esquina del pedestal se eleva un minarete: cuatro grandes torres de más de 40 metros de alto que nuevamente muestran la afición del Taj por el diseño simétrico y repetitivo.

Taj Mahal Taj Mahal

El principal material empleado para la construcción del Taj Mahal es el mármol blanco traído a la India, en carretas tiradas por bueyes, búfalos, elefantes y camellos desde las canteras de Makrana, en Rajastán, situadas a más de 300 km de distancia.

Además el Taj Mahal incluye materiales traídos de toda Asia. Se emplearon más de 1.000 elefantes para transportar materiales de construcción desde los confines del continente. El jaspe se trajo del Punjab, y el cristal y el jade desde China. Desde el Tíbet se trajeron turquesas y desde Afganistán el lapislázuli, mientras que los zafiros provenían de Ceilán y la carnelia de Arabia.

En total se utilizaron 28 tipos de gemas y piedras semipreciosas para hacer las incrustaciones en el mármol. Como ves, es el Taj Mahal es una verdadera joya que hay que visitar. Y sobre todo, no te pierdas la visita de noche, cuando la iluminación hace que el mármol brille y todo se llene de sorprendentes destellos de color.

¡No olvides la cámara y que te diviertas!

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