Viajando en tranvía por la ciudad de Viena

Los tranvías rojos y blancosforman parte esencial de la ciudad. Los vieneses se da cuenta de que ha llegado el invierno cuando los conductores bajan las persianas de cuero para evitar que el aire helado entre por las puertas. Desgraciadamente se han levantado muchas líneas para dar paso a los automóviles, y el desarrollo del metro ha hecho otras innecesarias. Una visita en Viena no resulta completa si no se da una vuelta en tranvía, pues no sólo ofrecen un excelente paseos, son también un nostálgico viaje al pasado.

Cómo usar el tranvía

Viajar en este transporte ofrece una excelente oportunidad de recorrer la ciudad. Aún se utilizan tranvías antiguos, con asientos de madera. Una voz grabada anuncia las paradas. Las puertas se abren pulsando el botón que se encuentra junto a ellas.

Los billetes sencillos pueden comprarse en las máquinas automáticas que hay en el propio vehículo, aunque lo más común es la utilización de abonos o de los billetes múltiples que se adquieren en las estaciones de metro, de la Schanellbahn o en los puestos de diarios

Una buena forma de ver el conjunto de los edificios de la Ringstrasse es dar un paseo por ella en tranvía. Las líneas 1 y 2 pasan por edificios de diversos estilos, desde neoclásicos al Jugendstil. El museo del Tranvía organiza recorridos por Viena en tranvías de la década de 1920, así como también una visita al propio museo.

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