3 pueblos bonitos cerca de Alquézar para una escapada rural

  • Alquézar es una villa medieval del Somontano, junto al río Vero y la Sierra de Guara, ideal para combinar naturaleza, historia y turismo rural.
  • La colegiata, las calles empedradas, el Mirador Sonrisa al Viento y la ruta de las pasarelas del Vero son los grandes imprescindibles del pueblo.
  • En los alrededores hay tres pueblos muy bonitos, con cascos históricos de piedra, miradores naturales y rutas fáciles para disfrutar del paisaje.
  • La zona ofrece alojamientos rurales, camping y buenas conexiones por carretera, además de actividades de aventura y enoturismo.

Alquézqr

Muy cerca de la villa medieval de Alquézar, en el Somontano de Barbastro, se esconden algunos de los pueblos del Pirineo aragonés. Son pequeñas localidades que combinan historia, naturaleza a lo grande y un ambiente tranquilo que invita a pasear sin prisas, hacer fotos y sentarse a mirar el paisaje como si el tiempo se hubiera parado.

Si estás pensando en organizar una escapada por esta zona de Aragón, además de dedicarle tiempo a Alquézar te encantará descubrir tres pueblos muy bonitos y fácilmente combinables en una misma ruta.

Alquézar: punto de partida perfecto en el Somontano

Alquézar y entorno natural

Antes de salir a explorar los alrededores conviene tener claro dónde estás: Alquézar es un pequeño pueblo de unos 300 habitantes, situado en la comarca del Somontano de Barbastro, en la provincia de Huesca. Se levanta sobre un espectacular cañón labrado por el río Vero, a las puertas del Parque Natural de la Sierra y los Cañones de Guara, un auténtico paraíso para el senderismo y los deportes de aventura.

Su trazado urbano conserva muy bien el aire de villa medieval declarada conjunto histórico-artístico en 1982. Al pasear por sus callejuelas estrechas y empedradas, con casas de piedra y rincones llenos de encanto, la sensación es la de haber viajado varios siglos atrás, algo que se nota especialmente si lo visitas en temporada baja, cuando hay menos gente.

Alquezar

La gran referencia del pueblo es la impresionante Colegiata de Santa María la Mayor, que domina el casco urbano desde lo alto de un espolón rocoso. El origen del conjunto se remonta al siglo IX, cuando el caudillo musulmán Jalaf ibn Rasid ibn Asad levantó aquí una fortaleza para frenar el avance cristiano, antecedente directo del castillo que siglos después se transformaría en colegiata.

En el siglo XI, bajo el reinado de Sancho Ramírez de Aragón, el enclave fue conquistado y se construyó una iglesia románica sobre la antigua fortaleza árabe. De esa mezcla de usos militares y religiosos aún se conservan elementos como las murallas, algunas torres defensivas y un precioso claustro decorado con pinturas murales que representan escenas del Nuevo Testamento y que abarcan desde el siglo XIV al XVIII.

El propio nombre del pueblo tiene raíces andalusíes: procede de la palabra árabe al-qasr, que significa fortaleza o alcázar, y que ha dado lugar a topónimos similares en otras partes de la península. La actual iglesia colegiata, levantada ya en el siglo XVI y dedicada a Santa María, luce en su interior un magnífico retablo policromado en el que se mezclan elementos renacentistas y barrocos, además de piezas singulares como el conocido Cristo de Lecina, de transición entre el románico y el gótico.

3 pueblos bonitos cerca de Alquézar para completar tu escapada

Ruta por pueblos cerca de Alquézar

La comarca del Somontano y el entorno de la Sierra de Guara están llenos de pequeñas localidades con encanto. Muy cerca de Alquézar encontrarás pueblos que conservan su arquitectura tradicional, vistas de escándalo y un ambiente muy tranquilo, ideales para una ruta en coche, moto o autocaravana. Todos ellos se pueden visitar en el día si te organizas bien.

A continuación tienes una propuesta de tres pueblos bonitos para visitar desde Alquézar, pensada para quienes disfrutan combinando patrimonio, paseos sencillos y miradores naturales. Se pueden ver en cualquier orden, según te encaje con tu planificación y tu punto de partida.

1. Un pueblo colgado sobre el río, perfecto para pasear sin prisas

Alquezar

Muy cerca de Alquézar se encuentra un pueblo pequeño y recogido que parece colgado sobre un valle fluvial, con casas de piedra y tejados rojizos escalonados sobre la ladera. Su casco urbano invita a caminar despacio, fijándote en los detalles de puertas, ventanas y balcones floridos, sin un tráfico intenso que moleste.

El corazón del pueblo lo forman su plaza porticada y la iglesia parroquial, que suele presidir un suave altozano y concentra buena parte de la vida social. Desde los alrededores de la plaza parten callejones estrechos que desembocan en pequeños miradores naturales, perfectos para observar el paisaje del Somontano, una combinación de viñedos, campos de cultivo y barrancos.

En los alrededores hay rutas sencillas que discurren entre muros de piedra seca y antiguos caminos de herradura, ideales para hacer una caminata corta antes o después de comer. El entorno, con suaves colinas y barrancos laterales del Vero, te permite disfrutar del típico paisaje prepirenaico sin necesidad de afrontar grandes desniveles.

Si te gusta la fotografía, desde algunos puntos del pueblo se obtienen panorámicas muy fotogénicas, especialmente al atardecer cuando la luz baña las fachadas de piedra. No olvides llevar la cámara o el móvil con batería, porque aquí cada curva del camino parece pensada para hacer una foto.

2. Un caserío medieval entre viñedos del Somontano

Samontane

El segundo de los pueblos recomendados destaca por su arquitectura tradicional muy bien conservada y por su relación con los viñedos de la Denominación de Origen Somontano. Está algo más alejado de los cañones de Guara y más cerca de la zona de Barbastro, lo que le da un paisaje más abierto, con campos y viñas que se extienden alrededor del núcleo urbano.

Su casco histórico está formado por calles ligeramente ascendentes y pequeñas plazas donde el tiempo pasa despacio. Muchas de las viviendas conservan portadas de piedra, escudos familiares y detalles de forja que hablan de su pasado señorial. Es un lugar ideal para sentarse en una terraza, pedir un vino de la zona y ver el ir y venir de los vecinos.

En el plano monumental suele destacar la iglesia parroquial, en estilo renacentista o barroco según el caso, y algunas ermitas en el entorno inmediato a las que se llega caminando en pocos minutos. Estas pequeñas rutas suelen ofrecer buenas vistas del caserío enmarcado por los viñedos y las primeras estribaciones de la sierra.

Otro de los atractivos del pueblo es que forma parte de la zona vitivinícola del Somontano, de modo que es fácil encontrar bodegas y establecimientos donde catar vinos locales. Combinar una visita a la bodega con un paseo por el pueblo y una comida tranquila es un plan muy completo para quienes disfrutan del enoturismo.

3. Un mirador natural hacia la Sierra de Guara

Sierra de Guara

El tercer pueblo de la ruta se ubica en una zona algo más elevada, lo que lo convierte en un fantástico balcón hacia la Sierra de Guara y el Somontano. Su caserío, bien adaptado a la pendiente, conserva ese encanto de las pequeñas localidades de montaña prepirenaica, con viviendas de piedra y tejados a dos aguas.

El núcleo urbano suele organizarse alrededor de una iglesia o una pequeña plaza central, desde la que parten varias callejuelas que desembocan en miradores naturales, a menudo sin más barrera que un murete de piedra. Desde allí se contemplan los relieves de la sierra, los cañones en la distancia y, en días claros, incluso algunos picos pirenaicos.

En los alrededores del pueblo hay senderos cortos y bien señalizados, perfectos para dar un paseo de una o dos horas sin demasiada exigencia física. Son caminos que atraviesan campos, pequeños bosques de encina o carrasca y zonas de matorral mediterráneo, muy característicos del paisaje de Guara.

Sierra de Guara trekking

Por su ubicación, este pueblo es ideal como punto de partida o de regreso de rutas más largas por la sierra, ya vayas a hacer senderismo clásico o actividades de montaña algo más técnicas. Después de una jornada al aire libre, tomar algo en uno de sus bares con vistas resulta especialmente agradable.

Entre Alquézar y estos tres pueblos cercanos tienes material de sobra para una escapada de varios días, combinando paseos por cascos históricos, miradores naturales, arte rupestre y actividades de aventura suave.

Si además te mueves con vehículo vivienda o te gusta el turismo rural tranquilo, el Somontano de Barbastro y la Sierra de Guara lo ponen muy fácil para repetir visita más de una vez.