3 pueblos bonitos cerca de Gijón y muchas ideas alrededor

  • Ruta imprescindible: Lastres, Tazones y Cudillero con qué ver, comer y tiempos desde Gijón.
  • Planes extra: otros pueblos cercanos, faros, playas y rutas como Cabo Peñas, La Ñora o la Senda del Cervigón.
  • Toque cultural: huella romana (Campa Torres, Termas de Campo Valdés y Veranes) y visitas urbanas (Laboral y Botánico).

Pueblos bonitos cerca de Gijón

Si te apetece una escapada corta con mar, montes y mesas bien servidas, Gijón es una base fabulosa para explorar el entorno. En un radio de menos de una hora se concentran pueblos más bonitos de Asturias, villas históricas y paisajes que quitan el hipo, perfectos para desconectar sin alejarte demasiado.

Más allá del paseo por la playa de San Lorenzo y el ambiente sidrero, alrededor de la ciudad encontrarás opciones para todos los gustos: desde pueblos con casitas de colores encaramadas a la ladera hasta concejos rurales tranquilos y rutas costeras llenas de miradores. Aquí va una guía muy completa para exprimir la zona, con tres joyas imprescindibles y un buen puñado de planes extra.

Los 3 pueblos bonitos imprescindibles cerca de Gijón

Ruta por tres pueblos cerca de Gijón

Lastres (Llastres): caserío marinero entre faros y miradores

A poco más de media hora de la ciudad se encuentra Lastres, uno de los pueblos más bonitos de España y Pueblo Ejemplar de Asturias en 2010. Su trazado en pendiente invita a callejear sin prisas: balconadas floridas, escalinatas, miradores como San Roque o la Atalaya y un puerto que conserva todo el sabor marinero.

Pueblos bonitos cerca de Guijón

Si te cuadra el horario, acércate a la lonja para ver la subasta del día, una escena que resume la fuerte tradición pesquera de la villa. En los alrededores, el Faro de Luces regala panorámicas de cine y el MUJA (Museo del Jurásico de Asturias) añade un plus didáctico a la visita, sobre todo si viajas con peques.

En el plano gastro, es difícil fallar: El Barrigón de Bertín, La Botica o El Mirador son apuestas seguras para disfrutar del pescado y marisco con vistas. Como curiosidad, Lastres fue el escenario de la serie Doctor Mateo, y todavía verás señalizadas algunas localizaciones clave por todo el pueblo.

Tazones: color, empedrados y la huella de Carlos V

Tazones

Pequeñito pero con carácter, Tazones es uno de esos puertos naturales que enamoran al primer vistazo. Sus casas de colores se apiñan sin orden aparente en la ladera, muchas con calles aún empedradas y carpintería tradicional que dan a la estampa un aire de cuento.

Aquí te toparás con la famosa Casa de las Conchas, posiblemente la fachada más fotografiada de Asturias, y con una historia mayor: en 1517 desembarcó Carlos I procedente de Flandes, un hecho que hoy inspira una ruta senderista hasta Villaviciosa siguiendo el camino del monarca (la Ruta de Carlos V). Quien viene a Tazones suele repetir porque el conjunto es auténtico, cercano y muy fotogénico.

El puerto, las callejuelas y las mesas a pie de mar crean el marco perfecto para un buen festín. La mejor manera de despedirte del pueblo es con una mariscada o un caldero frente a las barquitas, brindando con sidra como mandan los cánones de la Comarca de la Sidra.

Cudillero: el anfiteatro más famoso del Cantábrico

Cudillero

Pocos lugares tienen tanta fama bien ganada como Cudillero. Las vivendas cuelgan en terrazas sobre la plaza como en un anfiteatro y, aunque en verano hay mucha gente, fuera de temporada se disfruta a otro ritmo, sin prisas ni agobios. Desde Gijón son unos 60 km por autovía, así que es una excursión fácil para un día.

No te pierdas la Plaza de la Marina, el paseo hasta el faro y el rosario de miradores con vistas de postal: Atalaya, Cimadevilla o el Pico, entre otros. Las cuestas y escaleras son parte de la gracia del pueblo; por el camino irás descubriendo esquinas preciosas, fachadas de colores y rincones con ese punto marinero tan genuino.

Más pueblos cerca de Gijón que merecen tu tiempo

Pueblos bonitos cerca de Guijón

Si te queda margen en la agenda, hay un ramillete de villas con encanto a tiro de piedra. Algunas están pegadas a la costa y otras hacia el interior, pero todas suman para completar una escapada de 4 o 5 días con variedad de paisajes, sabores e historia.

Podemos nombrar el pueblo litoraleño de Luarca y sus atracciones. A una hora al oeste aparece Luarca, otro clásico del litoral asturiano. Sube por la Carretera del Faro para asomarte al faro y a la capilla de la Virgen Blanca, junto a uno de los cementerios más fotogénicos del país, donde descansan los restos de Severo Ochoa.

En el centro, anota estos imprescindibles: Palacio del Marqués de Ferrera, Puente del Beso, paseo del puerto, el barrio del Cambaral, la Mesa y el propio cementerio. Si te gusta pasear y subir a miradores, reserva tiempo: Luarca se disfruta sin mirar el reloj.

Candas

También están Candás y Luanco, a menos de 20 kilómetros. Candás queda a unos 18 km y conserva una energía portuaria inconfundible. Visita el Museo Antón, acércate a la capilla y sube al Faro de San Antonio para dominar la costa. Comer aquí es un planazo: arroces marineros y pescado fresco que sabe a Cantábrico.

Siguiendo la línea de costa hacia el oeste llegas a Luanco, capital del concejo de Gozón y vecina del Cabo Peñas. El puerto es un gustazo para pasearlo y en el casco antiguo te esperan la Iglesia de Santa María junto al mar y el Museo Marítimo de Asturias. Si hace bueno, remata con un rato en la playa urbana.

Le siguen Villaviciosa, capital de la sidea, Colunga, Ribadesella, Celorio, Llanes, ¡vaya trío costero!, y algunos ppueblos más retirados como Cangas de Onís, Bulnes, Ponga, Torazo e Infiesto.

Patrimonio romano e historia a dos pasos

Termas Romanas de Campo Valdés

El entorno de Gijón no es solo mar y prados. La impronta romana es bien visible y permite viajar en el tiempo con visitas cortas, didácticas y muy asequibles. Varias son gratuitas o de bajo coste, ideales para combinar con un pueblo cercano el mismo día.

Puedes pasear por el Parque Arqueológico de la Campa Torres con restos de un castro prerromano formado por murallas y demas estructuras, las Termas Romanas de Campo Valdés, de viita gratuita con cita previa, o la Villa Romana de Veranes, a solo 12 km de Guijón, con su bello mosaico.

Naturaleza y miradores muy cerca de Gijón

Playa de la Ñora

Si te tira el verde y el salitre, estás de suerte: hay rutas y panorámicas a un paso del centro para respirar a fondo. Muchas se pueden combinar con una comida en la costa o con la visita a un pueblo cercano, sin grandes desplazamientos.

En este grupo está la Senda del Cervigón, el Faro de Cabo Peñas y dos playas estupendas, la del Silencio y la de La Ñora.

Consejos prácticos: cuándo ir, cómo organizarse y dónde dormir

Gijon

El otoño sienta de maravilla a la costa asturiana: temperaturas suaves, colores bonitos y menos gente. Si viajas en verano, madruga para aparcar y considera visitar los pueblos más populares a primera hora o al final del día, cuando el ambiente es más tranquilo.

Como base, Gijón es comodísima: puedes dormir frente al Cantábrico o en pleno centro, y desde ahí moverte tanto al este como al oeste. Si buscas referencias, un alojamiento clásico frente a la playa de San Lorenzo o una opción céntrica de buena relación calidad-precio te dejan a un paseo de sidrerías, chigres y del paseo marítimo. Otra alternativa muy práctica es un hotel rural a las afueras para arrancar cada jornada ya en carretera.

Gijon

Para cuadrar rutas, piensa en bloques: un día por el oeste (Candás-Luanco-Cabo Peñas-Cudillero), otro hacia el este (Villaviciosa-Tazones-Lastres), uno más de naturaleza y arqueología (Campa Torres-Senda del Cervigón-La Ñora) y remate urbano con Laboral + Jardín Botánico o con una escapada a Oviedo/Avilés. En 4 o 5 días te da tiempo a saborear bastante sin ir a la carrera.

Gijón y su entorno se disfrutan a bocados: tres pueblos imprescindibles —Lastres, Tazones y Cudillero— ponen el listón alto, pero la lista de lugares cercanos con encanto, rutas, faros y legado romano hace que siempre queden ganas de volver a seguir tachando puntos del mapa y brindando con una buena sidra.