3 pueblos bonitos cerca de Lyon y muchas escapadas alrededor

  • Pérouges, Oingt y Crémieu son tres de los pueblos con más encanto y patrimonio cerca de Lyon.
  • La región combina arquitectura medieval, viñedos del Beaujolais y ciudades históricas como Vienne.
  • Parques naturales, lagos y macizos como Pilat, Vercors o Bauges permiten sumar mucha naturaleza.
  • Con coche o tren es fácil enlazar estas visitas con destinos alpinos como Annecy o Grenoble.

pueblos bonitos cerca de Lyon

Viajar por el entorno de Lyon es una excusa perfecta para combinar historia medieval, pueblos con encanto, buena mesa y paisajes increíbles. A muy poca distancia de la ciudad encontrarás aldeas de piedra dorada, villas fortificadas, pueblos colgados sobre ríos y pequeñas ciudades a orillas del Ródano que son una maravilla para escaparse un día o un fin de semana.

Si ya has visitado la ciudad, o vas a hacer base allí unos días, merece la pena reservar tiempo para salir en coche o en tren y descubrir 3 pueblos bonitos cerca de Lyon que concentran lo mejor de la región: arquitectura medieval impecablemente conservada, rutas entre viñedos, abadías monumentales y rincones de postal. Y, si te apetece alargar la ruta, hay un buen puñado de destinos extra alrededor que encajan genial en cualquier viaje.

Pérouges: joya medieval a un paso de Lyon

Pérouges

Pérouges está situada a unos 30-40 km al noreste de Lyon, sobre una pequeña colina que domina la llanura del Ain. Es considerada uno de los pueblos más bonitos de Francia y, nada más cruzar sus puertas fortificadas, entenderás por qué.

Su trazado urbano se conserva casi intacto desde la Edad Media: calles empedradas irregulares, casonas de piedra con entramados de madera y ventanas diminutas, rincones que parecen un decorado de película (de hecho, aquí se han rodado varias, como una versión de “Los tres mosqueteros”). Pasear sin rumbo es casi como subirse a una máquina del tiempo.

El corazón del pueblo es la Place du Tilleul, una plaza pequeña y acogedora donde se mezclan casas medievales, restaurantes tradicionales y la iglesia-fortaleza. En torno a ella se articula un entramado de callejuelas adoquinadas en las que irás descubriendo detalles: puertas con herrajes antiguos, carteles de artesanos, patios interiores floridos…

Uno de los grandes tesoros de Pérouges es su arquitectura medieval conservada entre los siglos XIII y XVII. Muchas fachadas de entramado de madera, dinteles de piedra y tejados inclinados se han restaurado con mimo, respetando los materiales originales. Es un lugar muy apreciado por fotógrafos y amantes de la historia medieval.

Pérouges

Dentro del casco antiguo puedes visitar la iglesia-fortaleza de Saint-Marie-Madeleine, con aspecto robusto y defensivo, y el pequeño Museo de Pérouges, que repasa la historia del pueblo de tejedores, sus gremios y sus episodios de abandono y posterior restauración en el siglo XX gracias a un comité de defensa del patrimonio.

Al ser un destino tan cercano a Lyon, mucha gente se acerca en una escapada de medio día. Si te apetece quedarte más tiempo y disfrutarlo con calma, también hay pequeños alojamientos con encanto dentro del pueblo o en los alrededores. Una opción muy habitual es enlazar la visita de Pérouges con el camino hacia Annecy o hacia la zona de La Dombes, llena de estanques y naturaleza.

Oingt y el País de las Piedras Doradas

Oingt

A unos 35-40 km al noroeste de Lyon se encuentra Oingt, otro de los “Pueblos más bonitos de Francia”. Forma parte del llamado Pays des Pierres Dorées, una zona de colinas cubiertas de viñedos y salpicadas de pueblos construidos con una piedra calcárea de color ocre que, con el sol, adquiere tonos dorados espectaculares. A la zona la conocen también como la “pequeña Toscana” lionesa.

Oingt es un antiguo pueblo medieval amurallado, encaramado en una colina que domina el valle del Azergues y el mar de viñedos del Beaujolais. Al entrar te reciben sus casas de piedra dorada, muchas con detalles de madera, balcones repletos de flores y portones que parecen sacados de un libro de historia.

Su calle principal y las pequeñas callejuelas empedradas están llenas de talleres de artesanía, galerías de arte y pequeñas tiendas, donde trabajan ceramistas, pintores y artistas locales. Es un destino muy ligado a la creación artística, y a menudo encontrarás exposiciones temporales o puertas abiertas de talleres.

Uno de los puntos más emblemáticos es la torre del antiguo torreón, del siglo XII, que se puede visitar. Desde lo alto tendrás una panorámica de 360º sobre el paisaje de colinas, viñedos y otros pueblos de piedra dorada. Al atardecer, con la luz cálida del sol, el conjunto es sencillamente espectacular.

Oingt

Más allá del casco urbano, Oingt está rodeado de rutas a pie y en bicicleta entre viñedos. Bastan pocos minutos caminando para encontrarte en pleno campo, con vistas a las lomas del Beaujolais y a los pueblos vecinos. Si te gusta el enoturismo, esta zona es un paraíso: podrás alternar paseos por los viñedos con una copa de vino en bodegas familiares.

No hay que olvidar que el Beaujolais es una de las regiones vinícolas más conocidas de Francia, con el famoso Beaujolais Nouveau, uno de los vinos jóvenes más célebres del mundo. Aquí la vendimia manual es obligatoria en gran parte de la denominación, algo que le da un plus de carácter tradicional frente a otras zonas.

La Ruta del Vino del Beaujolais recorre unos 140 km desde las cercanías de Saint-Amour hasta el sur de Mâcon, atravesando una docena de denominaciones de origen y una constelación de castillos, bodegas y miradores. Si te organizas con tiempo, puedes enlazar Oingt con Villefranche-sur-Saône, el Château de Montmelas, el Château de Corcelles o el Château de Javernand, muchos de ellos abiertos a visitas y degustaciones.

Oingt también forma parte de las escapadas típicas de fin de semana desde Lyon. Muchos lioneses aprovechan para dormir en casas rurales de la zona, saborear la cocina del Beaujolais y desconectar entre colinas verdes, sobre todo en primavera y otoño, cuando los viñedos cambian de color.

Crémieu: mercado cubierto, murallas y sabor medieval

Crémieu

A poco más de 40 km al este de Lyon se encuentra Crémieu, otro pueblo medieval con muchísimo encanto, esta vez en el departamento de Isère. Antiguamente fue una ciudad fortificada y un importante centro comercial, y su patrimonio arquitectónico lo deja muy claro en cada rincón.

Crémieu conserva largas murallas defensivas, puertas fortificadas, torres y los restos del castillo delphinal. Recorrer la parte alta, bordeando las murallas, permite apreciar buenas vistas de los tejados del pueblo y de la campiña que lo rodea.

En el centro del pueblo se encuentra uno de sus grandes iconos: el mercado cubierto medieval, una impresionante estructura de madera y piedra con un enorme tejado que se apoya sobre gruesas vigas. Bajo este cobertizo se celebraban antiguamente los mercados y ferias comerciales, y hoy sigue siendo uno de los espacios más fotogénicos de Crémieu.

Otro conjunto muy interesante es el antiguo convento agustino, con claustro, dependencias monásticas y una atmósfera muy tranquila. Junto con la iglesia gótica y otros edificios religiosos, forma un pequeño núcleo que muestra la importancia espiritual y económica que tuvo Crémieu en la Edad Media.

Crémieu

La ciudad apuesta fuerte por su pasado: organiza festivales y mercados medievales, además de contar con un museo municipal y un centro de interpretación donde se explican las distintas fases de su historia, desde la época fortificada hasta su evolución como villa comercial.

Aunque el patrimonio es la estrella, la gastronomía no se queda atrás. En Crémieu encontrarás restaurantes y mesones donde probar quesos de la zona, embutidos artesanos, vinos regionales y postres tradicionales. El mercado semanal es un buen momento para mezclarse con la gente local y comprar productos frescos de pequeños productores.

La combinación de murallas, mercado cubierto, casas de colores y vida tranquila hace de Crémieu uno de los pueblos cerca de Lyon más completos para una excursión de día, especialmente si te atraen la historia y la buena comida.

Escapadas de naturaleza y pueblos cerca de Lyon

Lyon

Además de los pueblos puramente históricos, los alrededores de Lyon ofrecen múltiples combinaciones entre naturaleza, lagos, parques regionales y aldeas con encanto. Si te gusta alternar senderismo con visitas culturales, la región es ideal.

Parque Natural Regional de Pilat y sus aldeas

Regional de Pilat

Al sur de Lyon, compartido entre los departamentos del Loira y el Ródano, se extiende el Parc Naturel Régional du Pilat, unas 72.000 hectáreas de montañas suavemente onduladas, bosques, prados y viñas. Es una de las zonas donde más acuden los lioneses para pasear, montar en bici o simplemente respirar aire puro.

Además del paisaje, el Pilat está salpicado de pueblos con encanto como Sainte-Croix-en-Jarez, Pélussin, Rochetaillée o Malleval. Sus cascos antiguos, con casas de piedra y calles empinadas, se integran muy bien en el entorno rural.

Las rutas senderistas aquí son variadas: caminos fáciles por crestas con vistas al valle del Ródano, itinerarios entre viñedos, circuitos en bicicleta de carretera y de montaña, e incluso recorridos a caballo. Desde Lyon se llega en torno a una hora en coche al corazón del parque.

Lagos cercanos: refrescarse en verano

Lac des Sapins,

La región Ródano-Alpes está llena de lagos que permiten combinar baño, deportes acuáticos y paisajes de montaña. Varios de ellos son fáciles de visitar desde Lyon en excursiones de un día.

Uno de los más populares es el Lac des Sapins, a unos 65 km, un lago artificial muy frecuentado por lioneses en verano. Dispone de playas, actividades como vela, canoa, paddle, minigolf o circuitos de aventura arborícola y un camino de 4,5 km alrededor del agua. Cuenta además con una gran piscina biológica al aire libre, donde el agua se filtra mediante plantas y minerales.

Muy cerca de la ciudad, a unos 20 minutos al este, está el Lac des Eaux Bleues, en el parque de Miribel-Jonage. Con varias playas (tres gratuitas y otra de pago, Atol) y zonas de picnic, es una opción muy cómoda para darse un chapuzón sin grandes desplazamientos.

Lac des Sapins,

Algo más lejos, en las montañas del Jura, aparece el Lac de Nantua, uno de los grandes lagos de origen glaciar de la zona. Rodeado de montañas, ofrece rutas de senderismo como el Tour d’Horizon du Lac (unos 14,5 km, 4 horas), con miradores espectaculares y un color del agua que cambia según el tiempo.

Si lo tuyo son los paisajes de postal, también merece atención el Lago d’Aiguebelette, a menos de 100 km de Lyon, con sus aguas turquesas y playas tranquilas, o el Lago Bourget, ya en la zona de Aix-les-Bains, ambos perfectos para combinar senderismo y descanso junto al agua.

Parque Natural Regional del Massif des Bauges

Massif des Bauges

Al norte de los Prealpes franceses, a algo más de 140 km de Lyon, se extiende el Parc Naturel Régional du Massif des Bauges, un macizo de piedra caliza lleno de bosques, praderas y cumbres accesibles. Es ideal para quienes quieren un entorno montañoso sin llegar a los grandes desniveles del corazón de los Alpes.

Dentro del parque encontrarás pueblos rurales como La Compôte, el Lago del Bourget a tiro de piedra y lugares tan curiosos como el Cañón Pont du Diable o las pasarelas panorámicas del Revard, que permiten disfrutar de vistas inmensas sobre valles y lagos.

Es un destino muy popular para practicar senderismo, bicicleta de montaña, esquí de fondo en invierno y observación de fauna y flora. Desde Lyon, la carretera discurre entre montañas y valles, de modo que el propio trayecto ya forma parte de la experiencia.

Explorar los pueblos bonitos cerca de Lyon y los paisajes que los rodean permite vivir una cara muy distinta de la región, combinando aldeas medievales perfectamente conservadas, viñedos del Beaujolais, ciudades romanas como Vienne y escapadas a los Alpes y sus lagos. Tanto si haces una escapada de un día a Pérouges, Oingt o Crémieu como si encadenas varios destinos en coche, la zona ofrece una mezcla de patrimonio, gastronomía y naturaleza que engancha y deja siempre ganas de volver.