5 piscinas naturales de España perfectas para refrescarse en verano

Garganta de los Infiernos

Garganta de los Infiernos

Aún no ha comenzado oficialmente el verano pero el calor en algunas zonas de España el calor empieza a ser sofocante. Para combatirlo, lo más aconsejable es encender el aire acondicionado en casa o acudir a pasar la tarde a un centro comercial. Pero si no queréis renunciar a una jornada al aire libre, en el siguiente post hablaremos de 5 piscinas naturales de España perfectas para darse un chapuzón.

La Garganta de los Infiernos

Podríamos pensar que un lugar llamado la Garganta de los Infiernos es un rincón árido que sufre de temperaturas extremas durante todo el año y donde la vida es difícil que se desarrolle. Sin embargo, este vergel ubicada en el Valle del Jerte, provincia de Cáceres, es todo lo contrario.

Se trata de un lugar protegido bajo la figura de la Reserva Natural, la cual cuida espacios que por su singularidad o importancia merecen un amparo y valoración especial. Además cuenta con una de las piscinas naturales más conocidas del Valle del Jerte, compuesta por 13 refrescantes piscinas que se han formado por la erosión del agua sobre la roca de granito.

Otro tipo de actividades que se pueden realizar en la Garganta de los Infiernos son rutas en 4×4, visitas guiadas, excursiones fotográficas, senderismo u observación de aves.

Las lagunas de Ruidera

Lo primero que llama la atención al contemplar las Lagunas de Ruidera es que parece un oasis en mitad del Campo de Montiel. El paisaje de este Parque Natural es uno de los más bellos de Castilla-La Mancha y un espectáculo natural que no deja a nadie indiferente.

Los paisajes de secano de esta comunidad autónoma se pierden entre las 16 lagunas conectadas por medio de torrentes y cascadas. El Parque Natural de las Lagunas de Ruidera constituye, junto con Plividje en Croacia, la mejor representación de lagos formados por la acumulación de carbonato cálcico. En verano la zona está habilitada para el baño y para realizar actividades al aire libre como deportes de vela, piragüismo o senderismo.

Aprovechad la oportunidad para intentar ver la literaria Cueva de Montesinos, el Castillo de Peñarroya, el Castillo de Rochafrida o intentad hacer una ruta guiada a pie o en pìragua.

Los charcones de Lanzarote

Imagen| Lanzarote 3

Lejos de las bulliciosas playas de la isla canaria se encuentran las piscinas naturales de los Charcones de Lanzarote, uno de los rincones más secretos de su costa suroeste.

Estas piscinas son un remanso de paz que se beneficia de un clima más fresco y posee aguas de color turquesa. Un espacio perfecto para desconectar y disfrutar del paisaje.

El mar renueva constantemente las aguas de los Charcones de Lanzarote pero conviene tener cuidado a la hora de bañarse ya que las corrientes son traicioneras. Hay piscinas bastante profundas que permiten dar un buen salto a los más atrevidos y otras de poca profundidad que invitan a un baño tranquilo. Asimismo, algunas son de mayor fácil acceso que otras por lo que dependiendo de nuestros gustos y planes, podremos elegir la que más nos convenga.

Las Chorreras en Cuenca

Como señala su nombre, las Chorreras hacen referencia a los chorros de agua que se pueden observar a lo largo del cauce del río Cabriel, con menor o mayor fuerza, durante 1,5 kilómetros. Este paraje se encuentra en el municipio de Enguidanos, a poco más de una hora de Cuenca y hora y media de Albacete.

Durante el recorrido en las Chorreras de Cuenca por estrechos puentes rocosos, podremos contemplar las bellas  creaciones que ha formado la erosión del agua así como los rápidos y cascadas que parecen sacados de un auténtico cuento de hadas. Finalmente se desemboca en una pequeña playa fluvial, al borde de una gran poza, donde el agua es muy fresca e invita a darse un chapuzón.

No obstante, la natación no es lo único que se puede hacer en las Chorreras de Cuenca pues algunos visitantes aprovechan las formaciones rocosas para hacer rafting o barranquismo con la espectacular vista de las cascadas.

La playa de Gulpiyuri

Imagen| Grupo Europa

La playa más pequeña del mundo se encuentra en la costa asturiana, entre Llanes y Ribadesella. No llega a los 50 metros de longitud pero permite disfrutar del mar y combatir el intenso calor del verano como una grande.

Declarada Monumento Natural, la playa de Gulpiyuri se formó por el efecto erosivo del mar sobre la roca, produciendo cavernas bajo el suelo que, cuando se hunden, reciben el nombre de dolinas. Y esta playa asturiana es precisamente eso, una dolina en la que el agua del mar se cuela en el interior gracias a un agujero entre dos rocas y que tiene la apariencia de una piscina de agua salada.

Es el lugar preferido por muchas familias del Oriente durante el verano por su resguardo y tranquilidad frente al fuerte oleaje del mar Cantábrico.


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