Balneario Széchenyi en Budapest

Balneario Széchenyi

El viaje a Budapest está repleto de lugares interesantes que deberíamos ver, pero hoy vamos a hablar de uno de sus lugares más emblemáticos, el Balneario Széchenyi, un lugar creado a principios del siglo XX como lugar de ocio que todavía hoy sigue teniendo muchísimo encanto. Si vas a planear un viaje a Budapest, este lugar tiene que estar entre el top de sitios a visitar.

El Balneario Széchenyi es uno de los más grandes de Europa y también se trata de un lugar que nadie se pierde en el viaje a Budapest. Esta ciudad nos ofrece un gran patrimonio con su parlamento, el Castillo de Buda o la Basílica de San Esteban. Además, hay otros balnearios como el Balneario Gellert o el Rudas, aunque sin duda este es el más famoso de todos. Vamos a conocer un poco más de este emblemático lugar de Budapest.

Historia del balneario

Balneario Széchenyi

El Balneario Széchenyi comenzó como proyecto ya en el siglo XIX, aunque no sería hasta principios del siglo XX que se llevaría a cabo. Este balneario fue finalmente inaugurado en el año 1913 causando un gran impacto debido a su gran amplitud y a la cantidad de baños que tenía. En la actualidad sigue siendo de los balnearios más grandes de toda Europa. Es bien conocido por todo el mundo que Budapest es una ciudad balneario, de ahí su gran fama. Cuenta con doce baños termales y unas cien fuentes de aguas medicinales. Las aguas termales de este balneario surgen del pozo más profundo de la ciudad, a más de 1.200 metros de profundidad y a 76 grados.

Descubre el Balneario

Balneario Széchenyi

Este balneario cuenta con unas instalaciones que en determinados casos resultan algo anticuadas, pero no dejan de tener un gran encanto. Con la entrada hay acceso a la zona de las taquillas y al vestuario. También es posible comprar entradas VIP con vestuario privado. En las instalaciones del balneario veremos hasta 15 piscinas, doce de ellas en la zona interior con zona de masajes y saunas. Las grandes piscinas de exterior son realmente conocidas. Una gran experiencia consiste en ir en pleno invierno y dejar que se haga de noche en ellas. La temperatura de las piscinas de exterior es de 37 grados, por lo que estaremos a gusto todo el año. Suelen estar bastante concurridas pero son muy grandes, por lo que no tendremos la sensación de agobio. Este es el lugar más  conocido del balneario y el punto perfecto para sacarse una fotografía. Alrededor de las piscinas también hay algunas tumbonas.

Entrada con antelación

Balneario Széchenyi

Puedes comprar la entrada en el balneario o reservarla online con antelación, algo que es recomendable cuando es temporada alta. Esta entrada puede comprarse junto con un masaje. Es importante acordarse de llevar chanclas, bañador y toalla, aunque si nos olvidamos nos ofrecerán estos enseres allí. Algunos se alquilan y otros tendremos que comprarlos. Junto con la entrada nos dan un gorro de baño pero lo cierto es que casi nadie lo usa. En cuanto al precio, suele rondar los veinte euros, pero puede cambiar según la fecha y la demanda, por lo que siempre es mejor cogerla con antelación. Esta entrada nos da derecho a estar todo el día en el balneario y a usar las instalaciones comunes. Si queremos masajes o tratamientos de spa tendremos que pagar aparte.

Otros balnearios

Balneario Gellert

Budapest es una ciudad de balnearios y otro de los más conocidos es el Balneario Gellert. Este bello balneario también se construyó a principios del siglo XX. Este balneario se encuentra junto a un hotel que lleva el mismo nombre, aunque la piscina estaba ahí antes que el hotel y cuenta con entrada propia. Es posible visitarlos, aunque hay que decir que la piscina principal, que es lo más bonito que tiene, no cuenta con aguas termales, por lo que no resulta tan agradable en invierno. El resto de las instalaciones al parecer están un poco anticuadas, pero sí vale la pena ver la piscina principal, ya que es de una gran belleza y es un lugar que seguramente nos sonará porque en ella se grabaron anuncios.

Otro lugar de interés en Budapest son los Baños Rudas, de origen otomano, que se establecieron durante el siglo XVI. Al parecer están considerados como los baños turcos más bonitos del mundo, por lo que también vale la pena visitarlos. El balneario que conocemos en la actualidad se construyó en tres tiempos. Se levantó en el siglo XVI, más tarde se le añadió la piscina y la sauna en el siglo XIX y finalmente se volvió a renovar ya en el siglo XXI. Hay que destacar que desde sus inicios era un lugar reservado solamente a los hombres. Desde el siglo XX comenzaron a acudir mujeres y en la actualidad durante los fines de semana pueden acudir hombres y mujeres. Es precisamente durante los fines de semana cuando el bañador es obligatorio.

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