Chernóbil, un día en la central nuclear (parte II) – La excursión

Llegó el día, el día que visitamos Chernóbil y la zona de alineación y exclusión nuclear.

Un día único que seguramente no olvidaremos nunca. Una excursión donde veríamos todo lo que queda después del desastre de 1986.

Quedamos a la 8 de la mañana en la plaza Maydan, en pleno centro de Kiev, donde nos esperaba la furgoneta de la agencia y el guía.

Tuvieron que juntar a todos los turistas de 3 días diferentes en un solo día debido a maniobras militares del ejército en la zona. Más adelante descubrimos que en realidad se produjo un falso aviso de bomba!

En total seríamos unos 12 turistas de múltiples nacionalidades.

Entrada en la zona de exclusión nuclear

2 horas de camino nos separaban hasta el primer check-point militar. Allí primer control de pasaportes y registro de visitantes. Ya estábamos en el círculo-perímetro de 30Km hasta la central nuclear.

Primeramente visitamos un pueblo totalmente abandonado donde solo vivía una anciana de 85 años, antes del desastre 4000 eran los habitantes. Era un pueblo fantasmagórico. Todas las casas habían sido “comidas” por el bosque. Todo estaba destruido. Evidentemente no había luz, gas, ni agua ni nada. Era difícil de comprender que esa mujer viviera allí, no solo por el aislamiento si no por el riesgo para la salud (os recuerdo que estamos dentro del perímetro con contaminación nuclear).

A continuación seguimos por la carretera hasta llegar al pueblo antiguo de Chernóbil. En el pasado miles de habitantes, ahora pocos centenares, casi todo ingenieros y militares dedicados a la descontaminación. Una localidad convertida en santuario y recuerdo a las víctimas.

Seguidamente nos dirigimos al siguiente check-point, a 10Km del reactor 4. A partir de este punto no es posible vivir, los niveles de contaminación en ciertas zonas son muy altos.

Chernóbil, historia de un desastre

Justo al cruzar esta línea visitamos una guardería abandonada. Todo quedó tal cual lo dejaron los huéspedes en el momento del desastre. El medidor del guía ya marca niveles muy altos de radiación. Solo podemos estar pocos minutos en esta sitio por seguridad. Todo lo que vemos parece salido de una película de terror, impresiona mucho, incluso da cierto miedo. Alrededor del edificio vemos carteles de contaminación nuclear.

Un par de kilómetros más adelante tomamos un camino a la izquierda, nos lleva al radar/escudo anti-misiles soviético DUGA-3, más conocido en su momento como el “Pájaro Carpintero”. Ahora mismo es un enorme muro de hierro oxidado en medio del bosque, 146 metros de alto por centenares de ancho. Fue diseñado para detectar posibles misiles procedentes de occidente.

Retomamos la carretera principal y llegamos en pocos minutos a la central nuclear de Chernóbil. Los niveles de contaminación ya son elevados.

La central nuclear

Recorremos cada reactor a unos 100 metros hasta llegar al reactor 4, el que explotó. Aquí nos paramos para tomar fotos y contemplar el edificio contiguo, llamado sarcófago, destinado a enterrar el reactor 4 definitivamente y así disminuir del todo los niveles de radiación. Podemos ver que decenas de ingenieros y militares trabajan cada día para tal tarea.

Justo al otro lado de la carretera vemos el bosque rojo, uno de los puntos más contaminados. Un bosque cuyos árboles se volvieron de color rojo por la radiación. Todo lo que crece lo hace contaminado, se tiene que cortar.

Es en este momento cuando me doy cuenta que estoy justo delante de la central nuclear de Chernóbil, cuya explosión provocó uno de los peores desastres en la historia reciente. Un cúmulo de sensaciones recorre mi cuerpo: tristeza, emoción,… Me sentí totalmente impactado por lo que vi.

A continuación llegamos al famoso cartel de entrada a la ciudad fantasma, Pripyat 1970, y el puente que une la zona de la central nuclear con la población.

Pripyat, la ciudad fantasma

Pripyat fue en su momento una de las ciudades más modernas y mejores donde vivir de la antigua Unión Soviética, era un orgullo para el país. En el momento del desastre vivían 43000 personas, ahora nadie.

Un último militar comprueba nuestras acreditaciones y nos levanta la barrera para poder visitar la localidad. Lo primero que vemos es la avenida principal convertida en bosque y los edificios soviéticos enormes totalmente abandonados y medio-destruidos.

5 minutos por esta calle y llegamos a la plaza principal. Des de allí visitamos el antiguo supermercado, el teatro y pasamos por el lado del hotel. Todo oxidado, con goteras y con la sensación que algún día se va a derrumbar.

Unos metros más adelante llegamos a la zona de la noria y los autos de choque, seguramente la imagen más típica de Pripyat que vemos por Internet. La radiación es elevada aquí.

Damos una vuelta por esta parte de la ciudad. Otra vez me viene la sensación de estar en una película de terror, pero ahora mezclada con la sensación de videojuego, todo muy extraño y triste, muy impresionante.

A continuación nos dirigimos a otro punto importante, el gimnasio. Allí visitamos todo el edificio, incluyendo las piscina, el gimnasio y la pista de baloncesto. Todo destruido. A medida que vamos andando vemos salas con mascarillas anti-gas en el suelo.

Al terminar la ruta volvemos al pueblo de Chernóbil y comemos en la cantina, el único sitio de la zona donde se puede comer y dormir.

De camino a Kiev, a agencia y el guía nos poden un documental en el televisor de la furgoneta. Corresponde a la vida de los habitantes de Pripyat meses antes del desastre. Nos da fe de como vivían y en qué se convirtió todo. Podemos comparar lo que vemos en el televisor respeto lo que acabamos de ver in-situ.

Fue tan impactante y tan diferente lo que habíamos experimentado con la excursión que no éramos conscientes de lo que habíamos vivido hasta no terminó el día.  Ya en el apartamento de Kiev y en posteriores días repasamos todo lo que vimos y lo impresionante que era.

¡Sí, habíamos ido a la central nuclear de Chernóbil!

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